Hoy en día, contratar un seguro del hogar es una práctica muy habitual, ya que los usuarios cada vez son más conscientes de qué deben hacer frente a cualquier posible problema que pueda surgir en el ámbito de su vivienda. Además, su contratación suele ir ligada a la suscripción de determinados productos financieros.
Una mala noticia para los bolsillos de los consumidores es que los seguros de vivienda se han encarecido un 4,3% en el último año, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Esta cifra supone casi dos puntos por encima del IPC general.

Otra cifra a tener en cuenta es que el sector de los seguros es el cuarto más reclamado, según el último balance de consultas y reclamaciones de FACUA. Dentro del sector, destacan los del hogar por ser los que más quejas generan por parte de los usuarios.

Vinculación a la hipoteca

Es obligación del usuario disponer de un seguro de daños, conocido coloquialmente como de incendios, siempre que exista una hipoteca sobre el inmueble, donde la entidad con la que se tiene suscrito el préstamo deberá ser la beneficiaria. Ningún banco puede obligar a un usuario a contratar el seguro de su vivienda con ellos, pero algunas ofertas hipotecarias ofrecen condiciones más ventajosas a aquellos clientes que suscriban determinados productos. No obstante, si no deseas contratar este servicio con ellos, deberás solicitar las nuevas condiciones. Exceptuando el seguro de incendios, no es obligatoria la contratación de cualquier otro tipo de seguro sobre la finca hipotecada.

La duración de los contratos de seguros es anual y se renueva de manera automática. En caso de no querer prolongar el contrato con la compañía aseguradora de hogar, los usuarios pueden oponerse a la continuidad del contrato. Para ello, se debe cumplir el requisito de hacerlo a través de una comunicación escrita, certificada y con acuse de recibo dos meses antes de la conclusión del periodo de vigencia del contrato.

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