Siete de cada diez jóvenes con discapacidad en paro aún no han podido trabajar por primera vez

 Siete de cada diez jóvenes con discapacidad en paro aún no han podido trabajar por primera vez
Siete de cada diez jóvenes con discapacidad en paro aún no han podido trabajar por primera vez
La crisis económica ha situado a los jóvenes en una situación desfavorable a la hora de competir en el mercado laboral. Las escasas ofertas de empleo exigen experiencia contrastada, que termina por desecharles en los procesos de selección. Con ello, la tasa de desempleo de los menores de 25 años ha alcanzado cotas desconocidas, alcanzando el 55% al cierre de 2013, más del doble que el porcentaje nacional (26%). ¿Qué sucede si además de ser joven se tiene una discapacidad? La Fundación Adecco ha realizado este informe, que da voz a las personas con discapacidad menores de 30 años, profundizando en su situación profesional, demandas y expectativas. Los resultados basan sus conclusiones en una encuesta a 400 jóvenes con discapacidad residentes en España.

Si todos los jóvenes encuentran barreras en su integración laboral, aquéllos que tienen discapacidad resultan ser fichas aún más débiles en el tablero de la crisis. A las dificultades derivadas de su inexperiencia laboral, hay que añadir prejuicios y estereotipos. Nos encontramos con dos tipos de barreras. Las primeras, exógenas. Están fuera de la persona con discapacidad, asentadas en la sociedad. Se trata de estereotipos, prejuicios de algunas empresas que mantienen la creencia errónea de que los trabajadores con discapacidad van a requerir elevados costes de adaptación y que van a incrementar el absentismo. En definitiva, temor y desconocimiento, dos aliados muy peligrosos que ponen en riesgo la contratación de empleados con discapacidad.

Las segundas, endógenas. Están en la propia persona con discapacidad. Se traducen en carencias de autoestima y motivación, así como escasa confianza: creen que no tendrán opciones de acceder al mercado laboral por la elevada competencia. A ello habría que añadir, también, la sobreprotección familiar, que muchas veces se convierte en un obstáculo para que la persona alcance autonomía e independencia. Ello explicaría la menor tasa de actividad del colectivo (un 36,2% frente al 60% del conjunto nacional).

Por estos motivos, podríamos concluir que ser joven y con discapacidad puede traducirse en una doble discriminación laboral. Pero, ¿qué opinan los propios jóvenes? Según los encuestados, ser joven es un obstáculo añadido para encontrar empleo. Así lo opina un 60%. Aún mayor es la proporción que cree que tener discapacidad le perjudica: el 63% piensa que es una dificultad añadida. Frente a ellos, un 10% considera que tener certificado de discapacidad le beneficia a la hora de acceder al mercado laboral.

 
Un acceso tardío al mercado laboral

Según los datos de la presente encuesta, el 62% de los jóvenes con discapacidad se encuentra en situación de desempleo. Acceder por primera vez al mercado laboral se ha convertido en todo un reto para la juventud de nuestro país. Así, si en 2005 los jóvenes se iniciaban en el mundo laboral a los 19 años, actualmente la cifra asciende a los 23, según un reciente informe de Bancaja. Parece que tener discapacidad se convierte en un hándicap añadido. De acuerdo con la presente encuesta, 7 de cada 10 jóvenes menores de 25 no ha tenido ningún contacto con el mercado laboral, cifra que disminuye hasta el 48% entre los 26 y los 30 años.

 
Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “la crisis económica está retrasando la edad del primer empleo, ante las dificultades de los jóvenes para encontrar una oportunidad laboral. En el caso de las personas con discapacidad, la incorporación se produce aún más tarde, debido a obstáculos añadidos como los estereotipos asentados en la sociedad y en la empresa o la sobreprotección familiar. Es importante acelerar la participación de los jóvenes con discapacidad en el empleo, para que su situación no sea desventajosa respecto a sus coetáneos. Tanto las familias como las empresas deben ser conscientes del gran talento que aportan las personas jóvenes con discapacidad”.

Por su parte, según Alberto Herrera, director general de Terminales Canarios, “la escucha activa es un elemento esencial para avanzar en el proceso de integración. Por eso hemos optado por dar la voz a los propios jóvenes con discapacidad, pues quién mejor que ellos para hacernos eco de su situación. Su testimonio es el punto de partida para la concienciación y la base sobre la que se podrán y deberán sustentar políticas responsables y eficaces".

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