La emancipación tardía es el rasgo característico de los jóvenes españoles en comparación con el resto de Europa. El 67% de los jóvenes de entre 20 y 29 años viven con sus padres. El contexto económico ha acentuado la dependencia juvenil de la familia. Mientras que en 2005 el 40% de los jóvenes de 16 a 34 años aún vivían con sus padres, en 2011 esa cifra era del 44%.En los últimos cuatro años ha habido un descenso del porcentaje de hogares encabezados por jóvenes pasando de ser el 16 % en 2008 a ser el 14% en 2011.
 
La situación laboral es un factor determinante para la emancipación. En 2011, el 44% de los jóvenes entre 20 a 24 años estaban en paro y el 58% de los ocupados tenía un contrato temporal. La precariedad laboral provoca que hasta los jóvenes que trabajan no puedan independizarse. El 18% de los jóvenes ocupados de 30 a 34 años y el 43% de los de 25 a 29 años todavía vive con sus padres.
 
El efecto de la tardía emancipación está retrasando también la formación de la pareja y el nacimiento del primer hijo. En 2009, la edad media de la mujer al nacer su primer hijo era de 31 años en España y el 60% de los alumbramientos provenían de padres mayores de 30 años. Se trata de la media de edad más elevada de la Europa de los 15.
 

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