Investigadores de la Universitat Politècnica de València, a través del Instituto Tecnológico de Informática, han participado en el desarrollo de un sistema inteligente capaz de sincronizar la oferta y demanda de suministro de energía generada localmente dentro de una comunidad, optimizando al máximo el uso de energías limpias.
 
“A menudo la energía no se produce en los momentos de máxima demanda, y esto se complica aún más cuando hablamos de energías renovables como la solar, eólica o biomasa, en las que además se suma la dificultad en su almacenaje. Este sistema es capaz de prever picos de suministro de energía de las diferentes fuentes, informando al usuario de cuándo están disponibles los diferentes tipos de energía, para que puedan realizar un uso racional de las mismas”, apunta Stefan Beyer, director del área de Internet y Computación Ubicua del ITI.
 
Desarrollado en el marco del proyecto Origin, este novedoso sistema está implantado en tres eco – aldeas, repartidas por diferentes puntos de Europa con características geográficas y ambientales muy distintas, como son Damanhur en Italia, Tamera en Portugal y Findhorn en Escocia. Todas ellas utilizan como fuente principal de suministro energías verdes, y el objetivo ha sido conseguir optimizar el uso de estas energías limpias, sincronizando la oferta y demanda, para minimizar al máximo el uso de otro tipo de energías.
 
“Nuestro sistema permite sincronizar la energía generada en estas tres comunidades a través de turbinas eólicas, paneles solares, biomasa de calefacción urbana y bombas de calor, con las necesidades energéticas de los edificios públicos, casa y negocios de estas eco-aldeas”, apunta Stefan Beyer.
 
Para ello, se monitorizaron cada una de las viviendas que forman parte de estas comunidades, obteniendo datos de consumo de los usuarios y comportamientos de uso de las diferentes energías. Todos estos datos, junto con otros, como por ejemplo, la previsión del tiempo, son centralizados y procesados por el sistema
 
Este centro de energía inteligente es el resultado de tres años de investigación dentro del proyecto europeo Origin, en el que participan empresas como la portuguesa ISA – Intelligent Sensing Anywhere; universidades como Heriot Watt en Edimburgo y Strathclyde en el Reino Unido, y centros de investigación como el alemán Fraunhofer y el español ITI.
 

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