Con la llegada del otoño, es momento para retomar costumbres como la práctica de actividad física o bien de proponerse empezar a realizarlas. La actividad física es importante para todos, pero especialmente para las personas con diabetes o en riesgo de padecer esta enfermedad. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un ejercicio de moderada intensidad durante treinta minutos la mayor parte de los días lo cual, acompañado de una dieta saludable reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 23. Una vez la diabetes se ha desarrollado, el estilo de vida saludable es fundamental para mantener la enfermedad bajo control.

La diabetes tipo 2 es una patología crónica que no tiene cura y cuyo control requiere una atención y cuidados simples pero frecuentes. El ejercicio y la dieta son los pilares fundamentales en el tratamiento de esta tipología de diabetes y en algunos casos estas medidas son suficientes para controlar la glucemia. ?Para los pacientes con diabetes de tipo 2, la necesidad de realizar ejercicio físico regular debe ser un hábito tan arraigado en el día a día como lo es el ponerse el pijama y cepillarse los dientes antes de acostarse?, destaca el doctor Antonio Hormigo.

Está demostrado que la práctica regular de ejercicio, aunque sea de intensidad leve, mejora el control glucémico o metabólico, disminuye el riesgo cardiovascular y aumenta el bienestar general. Además, contribuye a la disminución del peso, uno de los principales objetivos en la mayoría de pacientes con diabetes tipo 26. Por otro lado, se ha observado que el fortalecimiento de la musculatura también mejora la sensibilidad a la insulina y reduce los requerimientos de medicación.

Caminar, bailar, montar en bici...

La actividad física más recomendada para los pacientes con diabetes tipo 2 es el ejercicio aeróbico, es decir, de baja intensidad y larga duración. Caminar a paso ligero es la forma más común de ejercicio aeróbico, pero también lo es bailar, nadar o montar en bicicleta1. ?El paciente debe elegir el ejercicio que más le guste o divierta y que mejor se adapte a su estilo de vida. De hecho, es más importante la constancia o persistencia en la práctica del ejercicio que el tipo de ejercicio realizado?, subraya el doctor Hormigo.

La falta de tiempo no debería ser una excusa para no realizar ejercicio físico regular pues pueden aprovecharse las actividades y obligaciones de la vida diaria para practicarlo. Se ha demostrado que el acúmulo de sesiones de 5-10 minutos de ejercicio no estructurado a lo largo del día (evitar el ascensor y subir escaleras, evitar vehículos motorizados y caminar o ir en bicicleta para desplazarse, etc.) produce beneficios metabólicos y cardiovasculares similares a los obtenidos a través de la práctica en una sola sesión de 30-60 minutos de ejercicio.

La frecuencia y duración habitualmente aconsejadas son 30-60 minutos un mínimo de cinco veces a la semana. Sin embargo, la intensidad y frecuencia deberá adecuarse a la edad y características de cada paciente y se recomienda acudir al médico antes de realizar una actividad intensa por primera vez o bien al retomar la actividad física habitual tras un tiempo de descanso. El profesional sanitario descartará la presencia de patologías que puedan contraindicar el ejercicio físico en general o bien algunas actividades concretas y considerará si es necesario ajustar la medicación para minimizar el riesgo de hipoglucemia. Sin embargo, ?esta medida es sólo de prevención y, en cualquier caso, los beneficios de practicar ejercicio físico regularmente superan ampliamente los riesgos?, tal y como explica Antonio Hormigo.

 

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