Las turroneras de La Alberca, uno de los pocos lugares donde todavía se hace de forma artesanal este dulce, ya están, como cada año, en los soportales de la Plaza Mayor. Esta tradición, que ha ido pasando de padres a hijos desde hace más de dos siglos, lleva a muchas familias del municipio charro a dedicarse durante todo el año a la producción del postre navideño por excelencia. “Mi padre se dedicaba a esto y ahora soy yo quien le ayudo con el negocio familiar”, explica una de las turroneras.

La fabricación de este dulce, basada en la miel, almendra, clara de huevo y azúcar, no es sencilla, pero la singularidad reside sobre todo en el tamaño, ya que los grandes trozos de turrón albercano se elaboran en grandes moldes de cerca de doce kilos, que luego se comercializan en pedazos más pequeños o en pequeñas bolsas, para hacer las delicias de todos los `golosos´. Así, una de las entevistadas por SALAMANCA24HORAS, hablaba sobre los cuatro pilares del turron. “Para elaborarlo se necesita de manera imprescindible miel, almendras, huevo y azucar”.

De sobra es conocido que el dulce navideño es la estrella de las fiestas, pero `no solo de turron vive el hombre´ y por ello las turroneras también cuentan con otros productos como la miel, las almendras garrapiñadas o las obleas.

A pesar de la recesión económica que afecta al país, la mayoría de turroneras no lo notan y, según cuentan, la crisis no está afectando en gran medida al sector e invitan a todos los salmantinos a endulzar su mesa estas navidades con un pedazo de turron albercano. “ No nos podemos quejar, este producto no se está viendo afectado por la crisis, aún así, es verdad que con la situación económicas hay personas que ya no compran el producto”.

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