En enero de 2006 iniciaba su andadura la Unidad de Tabaquismo de Salamanca, una consulta especializada para pacientes que quieren dejar de fumar y que están dispuestos a hacer un intento serio de abandono.

El neumólogo responsable de la unidad, Miguel Barrueco, asegura que durante el último año se han atendido a 750 pacientes nuevos, lo que supone un significativo incremento respecto al ejercicio anterior, que fueron alrededor de 500.

Además, respecto al porcentaje de personas que consigue dejar de fumar un año después, asciende al 55%, ya que no se considera que se ha alcanzado el objetivo hasta que no se ha superado ese periodo.

Barrueco destaca la campaña que este año ha puesto en marcha la Organización Mundial de la Salud, para poner fin al comercio ilícito de tabaco. Y es que el neumólogo asegura que parte importante del contrabando se produce con el beneplácito de la propia industria tabaquera.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, la epidemia mundial de tabaco mata cada año a casi 6 millones de personas, de las cuales más de 600.000 son no fumadores que mueren por haber respirado humo pasivamente. Por ello la OMS alerta que si no se actúa, a partir de 2030 la epidemia matará cada año a más de 8 millones de personas. Más del 80% de esas muertes prevenibles se registrarán entre personas que viven en países de ingresos bajos o medianos.

Consulta especializada

La Unidad del Tabaquismo no es una consulta abierta a la población en general, sino que los pacientes tienen que ser remitidos por los facultativos de Atención Primaria o por los de servicios especializados.

El tratamiento que se desarrolla es exclusivamente clínico ?y es el único reconocido por la Organización Mundial de la Salud?, explica Barrueco. Se trata de un tratamiento multicomponente que combina una parte de intervención psicológica de tipo conductual y con otra parte farmacológica para tratar la dependencia física -el conocido como ?mono?-.

Lo primero que se hace en la consulta es un diagnóstico de la historia tabáquica del paciente en la que no solo se tiene en cuenta el consumo actual, sino también el pasado. Además, se realizan diversos estudios como la determinación del monóxido de carbono en aire espirado o cualquier otro que sea preciso.

?A partir de ahí se pone el tratamiento más adecuado a cada persona?, afirma Barrueco, quien asegura que pese a que los fármacos no son financiados por Sacyl ?es más barato que seguir fumando?. El coste aproximado de 4 meses de tratamiento -que es el tope de duración- es de aproximadamente 300 euros, menos de lo que se gasta un fumador de un paquete de tabaco al día.

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