Ni las vacaciones de verano, ni el turismo han sido capaces de aplacar las bajas ventas de este verano, y es que los comerciantes del centro de Salamanca han notado que sus ingresos se han visto disminuidos tan bruscamente como el resto de establecimientos de la ciudad.

Según los propios comerciantes, “antes veías las calles llenas y ahora no llevan ni la mitad de gente, están vacías”. Esto, teniendo en cuenta que Salamanca es una ciudad principalmente dedicada al sector turístico, está haciendo que los negocios estén teniendo grandes problemas para cuadrar las cuentas. En algunos establecimientos incluso se insiste en que las ventas han bajado hasta un 50%.

Si hay algo en lo que coinciden todos los entrevistados es que ahora la gente se lo piensa dos veces antes de comprar. “Normalmente entran, se van, vuelven y se lo vuelven a pensar”. Aún así, son los establecimientos de alimentación los que no ven peligrar tanto su negocio como los demás: se trata de la compra artículos pequeños, con precios generalmente bajos en los que nadie suele reparar: “De lo básico la gente no se priva y del capricho del niño tampoco”.

Por otra parte, las tiendas de recuerdos son las que más insisten en esta disminución ya no sólo de clientes, si no de ventas: "Antes venían los clientes y compraban para todos, sin pensar, pero ahora vienen con un límite de precio establecido, y se compra lo justo". Se bajan los precios, se hacen ofertas, promociones... pero toda estrategia es poca para enfrentarse a una bajada tan brusca de las ventas.

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