La detención ayer de un terrorista islamista dentro de la cárcel de Segovia por su acción yihadista, intentando reclutar a presos musulmanes para sumarse al denominado Estado Islámico, ha puesto de manifiesto el máximo control que están llevando a cabo la Policía Nacional y la Guardia Civil tras el atentado de París en todas las cárceles españolas. Entre ellas, la salmantina de Topas.

En la prisión charra se encuentra actualmente cerca de una decena de internos musulmanes, incluidos en un Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES). Pese a las restricciones en sus comunicaciones con el exterior, muchos dentro de la cárcel son como otros presos, conviviendo en los diferentes módulos en que se encuentran. Es en estos contactos interpersonales cuando los presos yihadistas intentan reclutar a sus compañeros de celdas.

Otros presos, en cambio, se encuentran en aislamiento dada su peligrosidad. Por ejemplo, una de las presuntas terroristas detenidas meses atrás en Barcelona, a la espera de ser juzgada, permanece en la cárcel salmantina con extrema vigilancia, según informan  SALAMANCA24HORAS fuentes penitenciarias. Y es que se le acusa de intentar reclutar a mujeres para sumarse al Estado Islámico y convertirse en terroristas suicidas.

El pasado mes de marzo, la Policía Nacional detuvo a ocho presuntos miembros de una célula terrorista yihadista con presencia en Castilla y León. Uno de los registros se llevó a cabo en la localidad abulense de Cebreros. Los objetivos de esta célula eran la difusión de consignas terroristas, radicalización de comunidades, captación de adeptos, selección y envío de combatientes, así como incitación a la comisión de acciones terroristas en España. El grupo desarticulado estaba conectado con la organización terrorista DAESH a través de uno de sus operativos, quien tutelaba desde Siria e Iraq las actividades de la célula.

 

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