A comienzos de agosto entró en vigor la nueva reforma energética del Gobierno, provocando un nuevo incremento en el precio del recibo de la luz. Un informe de la Comisión Nacional de la Energía alerta de que este aumento de la factura mensual será más pronunciado en algunos casos, por ejemplo en el de aquellas viviendas que no son residencia habitual o están vacías.
 
El incremento del precio medio para los consumidores con una baja utilización y acogidos a los contratos más comunes (con y sin discriminación horaria y potencias contratadas de 3 a 10 kilovatios) podría ser del 70%. Por el contrario, para utilizaciones muy altas de la potencia contratada la propuesta implica reducciones de la facturación media de acceso de hasta el 20%.
 
Por ejemplo, un consumidor medio acogido a la tarifa básica (sin discriminación horaria), con una potencia contratada de cuatro kilovatios y sin apenas gasto en luz (o sea, en una segunda residencia o propiedad deshabitada) la facturación aumentaría 55 euros al año. Para un cliente medio de la anteriormente denominada tarifa de último recurso (TUR), la facturación aumentará al año un 3,7 % para contratos sin discriminación horaria y un 1,8% con discriminación horaria (antigua tarifa nocturna).

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