La inseminación artificial de las razas berrendas supone una mejora de las mismas. Esta es la principal conclusión a la que se ha llegado en la jornada profesional que ha organizado la Agrupación Nacional de Asociaciones Criadores de Ganado Vacuno de las Razas Berrenda, ANABE. Su director técnico, Pablo Valera, explicó el protocolo, ventajas y desventajas de realizar dicha inseminación artificial. 

En este sentido, aseguró que los únicos inconvenientes son el coste debido a la posible contratación de veterinario u otros trabajadores, así como el trabajo que se debe realizar, mayor que en el caso de la fecundación "bohemia" a través del toro. Sin embargo, según Valera, la diferencia en el precio se acaba reduciendo si se tiene en cuenta la propía cría del toro por lo que las ventajas superan con creces a las desventajas.

Estas son numerosas como la mejora genética de la cría, el menor riesgo sanitario al estar controlado, la elección del semental por años o por vacas en la inseminación artificial, el control de enfermedades, la posibilidad que se ofrece de programar los partos y, por tanto, hacer lotes, y el porcentaje de vacas que se quedan preñadas con este sistema ya que de cien vacas, 60 ya lo consiguen a los diez días mientras que al mes son cerca de 85. 

Pablo Valera, sin embargo, expuso que la inseminación artificial no es mágica ya que, para conseguir el propósito, la vaca tiene que estar en buenas condiciones y el estado sanitario general de la ganadería, óptimo. La alimentación es otro de los puntos importantes tanto antes como después del parto ya que la anterior provoca que el celo llegue antes y después, que aumente el número de vacas que se queden preñadas en los primeros celos. Además, se recomiendo un incremento de la ración unos días antes del proceso.

El proceso debe hacerse lo más natural posible para que las vacas no noten apenas la diferencia. De hecho, se recomienda un entrenamiento anterior para que el estrés no aparezca en la vaca, algo que puede rebajar el porcentaje de efectividad, cosa que no hace la raza. La vaca, según comentó Valera, debe estar el menor tiempo posible en el mueco.

Se afirmó, también, que la misma no es tan complicada ya que, aunque puede haber variantes, hay un proceso de diez días del que se ha demostrado su funcionamiento. El primer día habría que estar seguros de que las vacas no están preñadas y luego inyectarles el GNrh. Tras ello, esperar siete días para inyectar la progesterona y esperar otros dos días más para una nueva inyección de GNrh. Al décimo día ya se podría proceder a la inseminación con una efectividad superior al 50% en este primer plazo que se extiende hasta casi al 90% en el mes. 

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