El campo vuelve a ser el protagonista de una historia sin final feliz. Desde 2020 con la llegada de la pandemia, el campo y sus gentes no levantan cabeza entre las pérdidas económicas de las que ahora empiezan a obtener ayudas, hasta las desorbitadas subidas de los precios de bienes comunes como la luz, el gasoil o los fertilizantes.
A todo ello hay otro factor que se suma y que tiene peor solución: el cambio climático. En la actualidad España ha pasado prácticamente de tener cuatro estaciones a dos, reducidas al invierno y al verano, pero cada vez es más frecuente que la época estival se extienda hasta el mes de noviembre como ha ocurrido este año.
En el caso de la olivicultura, la técnica relacionada con el cultivo del olivo, la sequía se ha convertido durante esta campaña en el principal enemigo que ha provocado que las toneladas recogidas se hayan reducido considerablemente en el campo salmantino.
En 2022 quedan ya lejos las 7.242 toneladas de aceituna de almazara recogidas en Castilla y León o las 1.600 (t) en Salamanca. Una cifra desorbitada en comparación con las 850 (t) obtenidas en Salamanca en 2007. En el caso de la aceituna de mesa las cifras eran similares en cuanto a la cantidad obtenida en 2020 (600 t) respecto a 2007 (575 t) en la provincia charra.
Campaña de recogida de aceituna 2022
Uno de los agricultores más perjudicados durante esta campaña es Luis Ángel Cabezas, agricultor y ganadero de San Felices de los Gallegos, y a la vez olivicultor y propietario de la Cooperativa Aciteros del Águeda. Él es quien relata de primera mano cómo ha vivido la situación actual esta temporada: “A nivel nacional se está hablando de una reducción de la cosecha de olivas a causa de la sequía y eso que nuestras producciones han sido muy regulares. Estamos hablando de una reducción mayor del 50%. Este año no hemos cogido ni la mitad de las aceitunas que en un año normal”.
Asimismo, Luis Ángel reconoce que “ha sido la peor campaña que hemos vivido en décadas en cuanto a cantidad de producción”, al mismo tiempo recuerda que “hubo otra muy mala hace once o doce años, pero creo que no llegó a ser tan desastrosa como la de este año donde hay olivares enteros que no han tenido ni una sola aceituna”.
Esta situación lo que está provocando es que se incrementen los precios del aceite y que sean otros países los beneficiarios: “Las ganancias se las llevan otros, se va a empezar a sacar producción de otros países y van a ocupar probablemente parte de los mercados que tenía el producto español, precisamente porque el producto español este año no puede abastecer con las cantidades que abastecía otros años”, argumentan desde Aceiteros del Águeda.
Esta temporada, según explican Luis Ángel y Loli, responsable comercial de la cooperativa, ha finalizado este pasado domingo, 27 de noviembre, obteniéndose un total de 120.000 kilos aproximadamente. Una cantidad reducida considerablemente si la comparamos con la obtenida en 2020 en toda Salamanca (1.600 toneladas), según los últimos datos publicados por la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León.
Respecto al periodo de la recogida de aceituna, que, en el caso de esta cooperativa, se realiza en los municipios limítrofes con Ahigal de los Aceiteros como San Felices de los Gallegos, Lumbrales, Sobradillo, Hinojosa o La Fregeneda entre otros, Luis Ángel confiesa que “solemos adelantar la cosecha para que coincida entre principios de octubre y durante el mes de noviembre. Normalmente lo que hacíamos antes con la cosecha era empezar a recolectar en noviembre para que se extendiera hasta enero.

Ahora, lo que pasa recolectando tan pronto es que se pierde calidad en el aceite y con el fruto en el embero que está todavía verde perdemos rentabilidad o rendimiento de kilos de aceitunas por kilos de aceite, pero conseguimos ganar mucho en calidad”. Y la calidad es un bien preciado en esta empresa salmantina: “Nuestra propuesta siempre ha sido la calidad, por eso es tan importante que la aceituna se entregue en el almacén el mismo día que se descuelgue del árbol. Por ello, las tierras de recolecta tienen que estar cerca de Ahigal”, sentencia Loli.
Asimismo, la responsable comercial añade que “de lo que trata es de posicionar, acercar al consumidor a la olivicultura, motivo por el que hacemos las visitas. También se trata de poner a Ahigal de los Aceiteros en el mapa porque tenemos una variedad autóctona a nivel mundial que se llama zorzal de Arribes.
Esa aceituna solamente está aquí, la producción es limitada, pero lo que nos diferencia es por tener un producto de mucha calidad”. Cabe destacar también que Aceiteros del Águeda son la primera cooperativa en introducir la almazara en Castilla y León: “Fuimos la primera almazara trabajando en ecológico y los primeros que nos empezamos a preocupar por el tema de la calidad, buscando el nicho de mercado de aceites un poco más caros respaldándonos en la calidad del producto”, detalla Luis Ángel.
Todo ello hace que los olivicultores vivan una situación de alarma: “Tenemos preocupación y ruina igual que el resto de los sectores a causa de la climatología, sumada a otros otras circunstancias como la guerra de Ucrania que lo que ha provocado ha sido la subida de fertilizantes y de otro tipo de costes”, concluyen desde la cooperativa.




