La Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León decidió a comienzos de octubre de 2011 que una de las maneras de reducir gastos iba a ser cerrar el servicio de urgencias en 17 Puntos de Atención Continuada de las nueve provincias. En Zamora el consultorio elegido fue el de Muelas del Pan, que da servicio a toda la comarca y a miles de habitantes que, en caso de una urgencia nocturna, deberían acudir a los centros sanitarios de Zamora o esperar una ambulancia desde la capital.

Entonces, decenas de vecinos de la localidad decidieron no resignarse "y protestar y hacer lo que estuviera en nuestra mano porque no se eliminasen servicios que habíamos tenido y que creemos muy necesarios", explica a Zamora24horas una de las vecinas implicadas desde el primer momento, María Ángeles Barrios, que recuerda que el primer día "en la sala de espera de la consulta estuvimos cuatro personas, pero poco a poco todo fue creciendo".

Los vecinos decidieron que la mejor manera de protestar era acudir en masa al consultorio poco antes de las 22.00 horas, momento previsto para el cierre, para pedir pasar una consulta de urgencia y, así, retrasar el cierre del consultorio y que el médico que estuviera pasando consulta en ese momento dejase constancia de las horas extra que había tenido que realizar.

Así durante más de 180 noches. Seis meses constantes de lucha, "de pelear por lo que pertenece a los ciudadanos, no por una cuestión política, sino por puro derecho, porque ya hemos pagado con la cotización durante toda la vida el poder disfrutar de estos servicios", comenta Ángel Arribas, jubilado y otro de los vecinos más activos. "Soy de Muelas y viví durante mucho tiempo en Cataluña, volví hace cuatro años pensando que aquí se podía vivir muy bien, con gran calidad de vida, pero nunca pensé que nos quitarían un servicio tan básico como el de tener un médico cerca las 24 horas del día".

La lucha fue tomando forma, organizándose, y los vecinos formaron la Plataforma Tierra del Pan, Alba y Aliste Quieren Vida, para unificar su voz y tratar de hacer partícipes a los vecinos de los pueblos cercanos, también afectados por el cierre parcial del consultorio ya que les correspondía ese servicio de urgencias y, en aquél momento, también se vieron derivados al de la capital.

"Se formó una pequeña e improvisada familia, la unión por una causa común hizo estrechar mucho los lazos, apoyarnos los unos a los otros, y eso fue lo más bonito", recuerda Candelas de la Iglesia, otra vecina de Muelas que recuerda "lo duro que fue estar acudiendo día tras día, noche tras noche" al consultorio para reclamar "un derecho tan básico como tener un médico cerca, que no tiene nada que ver con tener que ir hasta Zamora en caso de urgencia".

La protesta se consolidó y encontró el apoyo también de otras provincias, especialmente de la vecina Salamanca, donde los vecinos afectados por los otros 16 cierres nocturnos también emprendían acciones de protesta. Así nació la Federación regional Salud 24 horas, con el objetivo de hacer frente común y tener así más peso ante la Consejería de Sanidad. Llegaron entonces las manifestaciones, primero en Zamora y después en Valladolid, para trasladar al conjunto de la sociedad una protesta que era el aviso de la punta del iceberg de la cobertura sanitaria. Las reuniones con la Consejería no dieron sus frutos pero sí le otorgaron entidad a la Federación, el valor y la consideración del consejero, Antonio María Sáez, que no rectificó pero recibió en dos ocasiones a sus representantes.

División

Pero en esta historia, como en tantas otras en el medio rural, las tensiones en los pequeños municipios afloran tras estar ocultas o se crean de la nada cuando salta la tensión. Ese fue el caso de la protesta por las urgencias en Muelas. Ángel Arribas recuerda como "empezó a haber vecinos que no comulgaban con la lucha sin darse cuenta que no era algo político, sino simplemente de lucha por los derechos". "Para muchos se convirtió en algo personal, por su afinidad con el alcalde generalmente, y no sólo no nos daban las gracias por estar peleando por el pueblo sino que nos han hecho sentir marginados, ellos dicen que era un tema político y para mi nunca lo fue, puedes simpatizar con unos o con otros pero esto era otra cosa, una lucha por los servicios", añade Barrios.

El alcalde, José Luis Fernández, mantuvo siempre una tensión latente con la Plataforma y apoyó sin fisuras la decisión de Sanidad. Candelas de la Iglesia señala que "muchos vecinos aún no han sido conscientes de la gravedad de lo que ocurrió, porque ahora era el cierre nocturno y mañan podía ser el cierre todal del consultorio".

"Nos subestimaron, pensaron que no nos íbamos a hacer nada, pero no fue así. Nosotros nunca hemos hecho nada mal, no vamos en contra de nadie, hemos luchado por lo nuestro, por nuestros derechos, nada personal", concluye María Ángeles Barrios, que recuerda como hasta la noche del 31 de diciembre mantuvieron un simbólico encierro.

"La razón no necesita fuerza, no pedíamos nada que no fuera nuestro antes, nadie pensó que porque fuéramos decenas de personas, al final se consigue", agrega De la Iglesia.

Desde el pasado 15 de septiembre el Punto de Atención Continuada de Muelas ha recuperado la normalidad, después de un acuerdo político entre el PP y el PSOE en las Cortes regionales. En cualquier caso, en Muelas del Pan tardarán en olvidar una lucha que fortaleció la unión entre gran parte de sus habitantes, aunque generó distancia con aquellos que no comprendieron o no compartieron esa reclamación.

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