La biblioteca del ministro de Educación, José Ignacio Wert, ganó ayer de golpe unos 2.000 libros de Infantil y Primaria, recogidos, colocados en cajas y entregados en el registro de la Subdelegación del Gobierno en Zamora por la Asamblea Vecinal en señal de protesta por el “despilfarro” que supone tener que desechar curso tras curso millones de libros escolares de texto en vez de promover el intercambio para facilitar su reutilización.
 
La Asamblea Vecinal de Zamora tiene un banco de libros donde concentran miles de libros escolares de texto para promover el intercambio. “Cada año se compran millones de libros de texto y, al terminar el curso, el futuro de esos libros es incierto, ya que no hay una institución que organice el intercambio. Nosotros montamos el banco de libros con la Asamblea Vecinal, como resultado de la campaña de 2014 y tenemos unos 3.000 libros en el almacén. Aquí tenemos 2.000 que, para el próximo curso, 2015-2016, no se pueden usar”, explicó el presidente de la AVZ, Christoph Strieder. “Nos parece un escándalo de máximo orden derrochar así el dinero y los recursos, así como el desprecio intelectual a los contenidos de esos libros. Por eso vamos a entregárselos en el registro de la Subdelegación del Gobierno y lo vamos a enviar al ministro de Educación para que tenga una experiencia inmediata sobre lo que significa ese derroche materialmente, en metros cúbicos”, expuso.
 
Unas 40 familias han podido beneficiarse solo en el arranque de este curso de la iniciativa promovida por la Asociación Vecinal de Zamora y conseguir libros para sus hijos. “La Educación Primaria obliga a los padres a comprar libros para sus hijos de cuatro años por valor de unos 250 euros. Esos libros se usan como cuadernos con los primeros pasos en escritura. Obligas a comprar por 20 euros un cuaderno para que se escriba en ellos alegremente”, describió Strieder. “Hay gente que intenta borrar lo escrito y poner tippex en las observaciones de la profesora pero el producto ya está invalidado para que sea necesario comprar otro el siguiente año”, añade.
 
Por otra parte, el presidente de la AVZ critica el afán de las editoriales por sacar nuevos productos en materias que no cambian y los constantes cambios en la legislación educativa. “A las editoriales les gusta sacar nuevos productos para vender pero no se entiende qué ha cambiado en las matemáticas de nuestra generación a la actual. Además, el constante cambio en la legislación de la educación, ahora está la Lomce y cambian las asignaturas para que todo ese material vaya al contenedor de papel. Es un desastre”, aseguró. “Proponemos que los libros se consideren un bien público, que los tengan los centros, los entreguen a principio de curso y que se dejen en el centro al terminar el curso”, anotó.
 
Por su parte, la presidenta de la asociación de vecinos de Los Bloques, Sonia Rego, destacó que la búsqueda de un sistema sostenible desde el punto de vista medioambiental contrasta con la situación creada con los libros escolares. “Buscamos centros eficientes y aulas verdes y nos encontramos con que lo primero que se desecha es lo que se marca desde la Administración, como los libros de texto, que tienen una viabilidad máxima de cuatro años”, criticó. “Se modifica el número de página porque los contenidos apenas cambian y se generan más gastos a las familias. Los libros deben ser del centro y pasar de unos alumnos a otros. Incluso hay modelos en centros escolares que usan de base un solo libro de referencia y son los profesores los que elaboran el contenido que tienen que impartir a sus alumnos”, concluye.

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