Luis J. Martín, escritor y atento seguidor del patrimonio y la naturaleza de Arévalo, ha llamado la atención de esta situación: “dicen que el tamaño no importa, pero eso depende”, a la vez que muestra imágenes de “cómo ha aumentado la grieta, de siete a ocho, y luego a diez centímetros de anchura y unos 15 metros de  longitud”.
 
“El decímetro puede ser algo insignificante, pero grave y preocupante si lo que estamos midiendo es una de las grietas de un monumento declarado bien de interés cultural”, lamenta, porque considera que “está empezando a dañar gravemente a la estructura del puente”.
 
Martín recuerda que el puente sobre el río Arevalillo es “el mejor monumento medieval de arquitectura civil” de Arévalo, que data del siglo XIV, con 140 metros de longitud y 20 de altura, que “fue una de las cinco puertas de la muralla, con un arco del que ya no queda nada más que la cimentación”.
 
Y señala que la grieta “no sólo daña al pretil interior, sino que también está empezando a dañar a la estructura exterior y al muro que lo sustenta”, ya que además “la lluvia, el hielo y la erosión pueden empezar a hacer estragos” en el monumento.
 
Según el autor del blog Arevaceos, el origen de la grieta “quizá obedezca a “los corrimientos de tierra de la ladera producida por la desastrosa obra de  reconstrucción de la muralla, o la instalación de una gran conducción de agua por el interior del puente, desaconsejada por varios expertos”.
 
Martín pide una rápida intervención para que el “espectacular puente que lleva 700 años en pie, no acabe en las cuestas y en el lecho del río”.
 
La Junta de Castilla y León ha conocido la situación del puente a través de la herramienta de sugerencias de la Administración autonómica. Desde la Delegación de la Junta han señalado “tomar nota” del asunto de cara a efectuar una visita de inspección al monumento junto al Ayuntamiento de Arévalo, que es el titular del monumento.

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