Empezar por el principio y llegar hasta donde se pueda a través de expropiaciones voluntarias. Con esta táctica, Francisco Guarido está liderando uno de los proyectos municipales más ambiciosos que ha iniciado hasta la fecha: el de la liberación de la Muralla en la Avenida de la Feria. A partir del número 1, y con la intención de llegar, al menos, hasta el 31, uno de los que se encuentran aislados tras el derribo de las construcciones anexas, el alcalde y su equipo de gobierno ponen en marcha un proceso que pretenden tener definitivamente encarrilado antes de que termine este ejercicio.

Por lo pronto, las conversaciones se iniciaron ya hace semanas. Una vez el equipo de gobierno supo el dinero con el que contaba procedente del superávit del 2015, tomó la decisión de que la liberación de la Muralla se convirtiera en uno de los proyectos que se impulsaran a través de ese montante. Serán dos millones de euros para realizar una expropiación puerta a puerta, con el diálogo como arma y sin recurrir a procesos judiciales que podrían encarecer el coste del proceso.

La principal complicación reside, por tanto, en convencer a los propietarios de la pertinencia de la venta, a un precio ya previamente tasado, sin posibilidad de que haya un regateo. Tampoco parece menor el asunto de los inquilinos que viven o mantienen su negocio en la zona. Ya en su día, el Ayuntamiento adquirió el inmueble número 11 de la Avenida de la Feria, el edificio de mayor tamaño que se mantiene en pie al inicio de la calle y que no ha podido ser derribado ante la negativa - respetable - de quienes allí residen a abandonar su vivienda.

Más allá de esta construcción, el reto emprendido por el equipo de gobierno pone en jaque a otros siete números de la Avenida de la Feria: los cinco primeros, del 1 al 9, que constituyen toda la parte inicial de la vía, y el 17 y el 31 que ya hace años que se quedaron aislados. En el caso del último, además, los bajos ya fueron adquiridos por el Ayuntamiento, aunque la parte de arriba aún debe ser expropiada.

En muchos casos, Guarido y su equipo se están encontrando con facilidades entre unos propietarios que, según explicaba el propio alcalde, o viven fuera o heredaron unas viviendas ya en mal estado o ruinosas, como se encuentran algunas de ellas. También resulta factible la negociación con Caja España, que mantiene una oficina cerrada desde hace años al lado de lo que era una tienda de muebles y que también se halla actualmente en desuso.

No obstante, en la parte que pretende expropiar el Ayuntamiento también hay una tienda de alimentación, una oficina del Banco Popular en funcionamiento e incluso un bar que se mantiene abierto, por lo que el equipo de gobierno deberá afanarse en los próximos meses si quiere que el plan de liberación de los 300 metros de Muralla le salga al completo.

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