Fueron miles de asistes quienes disfrutaron de todos los rincones del mercado durante tres días, con un domingo multitudinario desde por la mañana a la noche, tanto en torno a los puestos como a las numerosas actividades previstas, como había ocurrido el sábado por la noche.

Para terminar, al anochecer salió el séquito de la Santa Compaña, luego el cortejo del juicio eclesiástico, el pasacalles de las gárgolas -que posaban constantemente ante un público enamorado de ellas- y, al final, ‘Scroon y sus adiestradores’, un zancudo con grandes alas acompañado de antorchas.

Cuando culminó su recorrido en el Episcopio, a las 22,30 horas, la plaza de la Catedral, quizá la zona más concurrida, acogía a muchísimo público, que no tenía aún ganas de marcharse.

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