Fue la madre de Triana, Montserrat González, la que empuñó el arma y asestó los tres disparos que acabaron con la vida de la presidenta de la Diputación y del PP de León en la tarde de ayer lunes en la capital leonesa y a plena luz del día.
 
La prueba de la parafina, que detecta nitratos y nitritos de pólvora en los planos superficiales de la piel, se realizó esta misma mañana por orden judicial ante la negativa reiterada de la mujer y su resultado es inequívoco, según ha podido contrastar a iLeon.com fuentes al corriente de la investigación. Es, de hecho, casi la úniva evidencia concluyente con la que cuentan los investigadores de la Policía Judicial.
 
Serenas y frías
 
Porque las dos únicas detenidas por este macabro asesinato continúan manteniendo un mutismo total y una considerable serenidad y frialdad en los respectivos interrogatorios a los que han sido sometidas a lo largo del día de hoy por separado, la madre en la Comisaría de Policía de León y la hija, Triana Martínez, en la de San Andrés del Rabanedo, ha confirmado igualmente este medio de comunicación a través de las mismas fuentes.
 
Si han hablado ha sido para negar una y otra vez su participación en el suceso, a pesar de que ya son varias las declaraciones de testigos presenciales supuestamente presenciales que las ubican a ambas en el escenario del crimen.
 
Se amplía la búsqueda del arma a las alcantarillas
 
Entre las pesquisas hay que contar un registro en el domicilio de la más joven de las detenidas, de 35 años, en la capital leonesa. Se realizó por la mañana pero todo indica que se limitó a una rutina y que del mismo no se pueden extraer pruebas incriminatorias de ningún tipo.
 
Esta situación, una vez clarificada la presunta autoría por medios científicos, hace que ahora la clave pase ineludiblemente por el arma homicida. Un arma de fuego que sigue sin aparecer, ni en el cauce del río Bernesga que atraviesa la capital leonesa ni en el paseo contugio ni en las inmediaciones del lugar de los hechos, ni tampoco en el pormenorizado recorrido que los agentes especializados han realizado a través del itinerario por las céntricas calles que siguieron en su huída. iLeon ha sabido también que esta misma tarde se ha decidido ampliar la búsqueda a las alcantarillas de ese recorrido.
 
De momento, con todas las reservas lógicas, se trabaja sobre la teoría de que el calibre del arma era un calibre corto, teniendo como referencia los datos que sobre las heridas mortales se han extraído del informe forense preliminar que ya concluyó por la mañana, tal y como adelantó en exclusiva hoy iLeon.com dos de ellas en la espalda y una más en la nuca de Isabel Carrasco.
 
Por las heridas, calibre corto
 
En todo caso, sí parece claro que ese calibre sería notoriamente inferior al calibre de las armas oficiales de la Policía Nacional, un detalle que permitiría descartar a priori que el arma que produjo la muerte de la presidenta de la Diputación fuera la reglamentaria del marido de la presunta autora de los disparos, Pedro Antonio Martínez, inspector jefe responsable de la Comisaría de Policía de Astorga.
 
Todo indica que no será hoy, sino mañana, cuando ambas presuntas implicadas en el asesinato pasen definitivamente a disposición judicial, en el Juzgado de Instrucción número 4 de León, que mantiene el secreto de sumario mientras continúan las investigaciones.
 

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