“Conmemoramos un hecho trascendente en la vida de nuestra provincia: el inicio de una historia larga, común, con sus luces y sombras, dirigida por el principio que informó y justificó su creación un 10 de octubre de hace dos siglos, con el objetivo fundamental de prestar eficazmente servicios públicos de calidad a los habitantes de los núcleos rurales de la provincia en el marco de las competencias de la Diputación Provincial”, así ha concluido, el presidente de la Diputación, Fernando Martínez Maíllo, la lectura de la declaración institucional en el pleno conmemorativo del Bicentenario de la Corporación provincial.
 
En dicha declaración se ha realizado un repaso histórico a las diferencias competencias y desarrollos que ha tenido la Diputación a lo largo de estos dos siglos, desde su creación determinada por el artículo 11 de la Constitución de Cádiz. Poco después, al restablecerse el Absolutismo en 1814 con la vuelta de Fernando VII, se suprimió la legislación derivada de la Constitución y se disolvieron las diputaciones.
 
Las instituciones provinciales se restablecieron en marzo de 1820 con la aceptación de la Constitución por el Rey y, así, la Diputación de Zamora reanuda sus sesiones el 17 de abril siguiente, estando vigente hasta octubre de 1923. 
 
Competencias

En estas primeras décadas y según lo establecido en la Constitución de Cádiz, dependía de la Diputación la gestión de las obras públicas, la enseñanza, el repartimiento para el servicio militar o la repoblación forestal, “todo dirigido a la prosperidad de las provincias”. En relación a la beneficencia, atención sanitaria y servicios sociales, la Diputación de Zamora, a lo largo de estos doscientos años de historia, “ha ido creando y sosteniendo una serie de instituciones y centros, que han sido fundamentales en la vida de los ciudadanos de la provincia”.
 
En el ámbito de las obras públicas, la actuación de la Diputación de Zamora se centró en un primer momento “en el diseño y construcción de la red viaria provincial que conseguía poner en comunicación entre sí las cabezas de los distintos partidos judiciales y en lo posible, a éstos con las provincias limítrofes y con Madrid”. Además del fomento y apoyo de las iniciativas que suponían desarrollo de la agricultura, la ganadería, la industria y el comercio.
 
Aunque se mantiene parte de la idea general de estas competencias, en la actual Carta Magna se encomienda a las Diputaciones “el gobierno de la provincia con el objetivo de perseguir la promoción, el fomento y la administración de sus intereses, asegurando la prestación adecuada en todo el territorio provincial de los servicios municipales, con especial atención a aquellos municipios de menor capacidad económica y de gestión” ha recordado Martínez Maíllo en la lectura de la declaración institucional.
 
Las diputaciones son también las circunscripciones electorales. Pero sin duda su razón de ser se encuentra en los servicios de asesoramiento y cooperación con todos los ayuntamientos y el mantenimiento de los pueblos y, por lo tanto, del mundo rural, garantizando la igualdad en el disfrute de servicios.
 
En las últimas décadas, la actuación de la Diputación de Zamora también se ha desarrollado en otras áreas, como la lucha contra incendios, recogida y tratamiento de residuos sólidos, a la innovación tecnológica, a las políticas de integración e igualdad, a los servicios sociales comunitarios, a la dinamización turística, y a la obligada extensión y conservación de la infraestructuras deportivas, entre tantas otras.

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