Las estructuras sociales cambian a ritmo frenético, la globalización se impone en la era del 2.0, los alumnos son la punta de lanza de ese cambio revolucionario... pero cuando llega el momento de ponerse a hacer los deberes en casa, después de toda una mañana de clase en el colegio o el instituto, todo o casi todo sigue igual que hace décadas. O peor.

El agobio que estos días, a escasas horas de empezar el nuevo curso escolar, sienten los escolares y sus padres va en aumento. El de los profesores, también. Amén del gasto económico de una educación supuestamente gratuita que deja agujeros en los bolsillos familiares, llega el tiempo de la temida palabra: los deberes. Esas tareas domésticas que en algunos casos extremos se alargan hasta cuatro y cinco horas, que dificultan el tiempo de ocio y juego, que frustan profundamente a los padres, porque no saben o porque no pueden ejercer de segundos profesores, creando enormes tensiones en casa.

Temor a 'represalias' ante las críticas

El debate es cíclico pero se ha acrecentado en los últimos cursos, también en León. ¿Son excesivos los deberes en la educación? Y la respuesta es crecientemente positiva: sí, lo son. Esto constituye una revolución silenciosa, que comentan unos padres con otros, que circulan por whatsapps de grupos de familias, que plantean tímidamente ante los tutores. Silenciosa porque aún hay temor en criticar abiertamente la sobrecarga de tareas en casa. Para elaborar este reportaje, más de un progenitor prefiere que no utilicemos su nombre, no vaya a ser que haya 'represalias' concretas si un profesor reconoce así a su hijo en sus críticas.

Pero, salvo excepciones, hay mayor grado de unanimidad que nunca a la hora de concluir que los deberes tradicionales son un grave inconveniente, más que un apoyo, para los estudiantes. Incluso entre el profesorado consultado por iLeon.com. También los docentes, en su mayoría, reconocen el problema y aseguran esforzarse para corregirlo. Todo para luchar contra la negativa rutina de los ejercicios, por el bien de la educación de sus alumnos.

Engracia Prieto, Felampa León: "Todos acaban agotados, supone una enorme tensión, crea discusiones en la pareja..."
Desde la Federación Leonesa de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos, su presidenta, Engracia Prieto, admite que "el sentir mayoritario es que hay una carga excesiva de deberes en casa", que "los chavales quedan hartos de trabajar en clase y tener que seguir trabajando igual en casa" y que "la mayoría de las familias no pueden" con esa carga, por cuestiones laborales o por desconocimiento de la materia. "Todos acaban agotados, supone una enorme tensión, algunos buscan la solución en clases de refuerzo, que cuestan un dinero, eliminando otras actividades extraescolares, deportivas, eliminando tiempo de juego, y en el caso de los padres creando discusiones y tensiones en la pareja...", resume.

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