Ha causado en León un revuelo de enormes proporciones en el ámbito de la asistencia a las personas sin hogar la visita la semana pasada del polémico activista por los derechos de los sin techo Lagarder Danciu, lanzando duras críticas al sistema impuesto en la capital leonesa. Y la reacción a tales 'mandobles' ha sido muy callada y resignada, después de reuniones incluso con la concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento, Aurora Baza, y de las propias organizaciones que se sintieron vapuleadas.

Pero por término general, rebaten con fuerza muchas de las críticas lanzadas, negando de manera acusaciones como que en comedores como los de la Asociación Leonesa de Caridad se ofrezca comida caducada ("hay más controles de la Junta que a los restaurantes", aducen), o que existan pocas plazas evitar que haya que dormir al raso o en cajeros.

Antes al contrario, la reacción principal ha sido de orgullo de la labor que estas entidades realizan. Lo visibiliza muy especialmente Cáritas, cuyo responsable de personas sin hogar de Cáritas Diocesana, Vicente Guillán, destaca que "no en vanos llevamos seis años con el mismo nombre para la misma campaña: Nadie sin hogar".

"Hay una coordinación total en León, total; nosotros, por ejemplo, no tenemos comedor ni residencia porque ya lo tienen otros y los recursos no hay que duplicarlos", explica Guillán, "pero aquí cubrimos con dinero contante y sonante las necesidades de los que llegan, para cubrir por ejemplo el euro que cuesta una noche en 'Calor y Café' o los 60 céntimos de una comida, porque entendemos que un servicio que es gratis no ayuda a dejar esta vida, pagamos habitaciones, hostales, lo que haga falta hasta que haya una plaza... Y todo eso sale de dinero anónimo y voluntario".

De ahí, explica, que las críticas de Lagarde hayan dolido tanto. No sólo porque a su juicio son "o mentiras o verdades a medias, forzadas". Si no porque pueden tener un efecto desmotivador, y no sólo en las aportaciones económicas, que son "constantes", sino en las muchas personas voluntarias que "son los que con su esfuerzo callado sustentan en gran medida" la atención a los sin techo en León.

Como los del programa 'Caminando juntos', más de 200 chicos y chicas que dedican horas a la semana a acompañar a mayores sin familia ni recursos en las residencias de ancianos, destaca el responsable de Cáritas.

¿Qué algún indigente ha muerto de frío en los últimos años en León? Es indiscutible. Pero consideran que no evidencia en absoluto un fallo del sistema. Primero, porque "no se abandona a ningún sin techo, jamás, pero no se puede olvidar que algunos han elegido vivir así, morir así, aunque nos cueste lo tenemos que respetar, no se puede forzar a nadie". Tal cosa ocurrió con conocido caso de El Belga.

Y en segundo lugar porque "no es fácil la convivencia en residencias u otros lugares con ellos, tienen normas tan rígidas como necesarias, es lógico, y muchos prefieren la libertad ?mortal- de intentar pasar el frío con 20 litros de vino en el cuerpo". "Y para ellos, la dignidad es respetar su voluntad, como ocurrió con El Belga", concluye Vicente Guillán.

Desde la Asociación Leonesa de Caridad, tan cautos como seguros de su buen hacer "desde que nació la asociación este año hace 110 años" y siempre "sin vinculación con la iglesia católica, aunque el comedor lo atiendan las monjas", tienen muy claro frente a las críticas que "es muchísimo más lo bueno que lo malo" y que sin su acción desinteresada, y sin subvenciones, el sufrimiento diario de muchos vagabundos sería interminable.

Lo que más les duele a sus responsables ha sido que "una persona se haya aprovechado de nuestra confianza, haciendo fotos donde está prohibido, por razones lógicas de protección de imágenes". Pero abogan por mirar hacia delante en positivo.

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