Las alertas de riesgo elevado de aludes en Picos de Europa, y en otros puntos de la Cordillera Cantábrica, se han convertido en realidad el pasado fin de semana debido a la enorme cantidad de nieve acumulada aún y la suavidad de las temperaturas.

Dos han sido los casos de avalancha más llamativos del domingo. Uno de ellos, ocurrido sobre la carretera del puerto de Panderrueda, en la baja de acceso a Posada de Valdeón, cortó la vía por espacio de tres horas desde las cinco de la tarde, aproximadamente.

El alud sepultó la carretera por completo, con suerte de que no atrapó a ninguno de los muchos vehículos que circulaban por la zona que, eso sí, quedaron aislados sin poder continuar el viaje hasta tres horas después cuando el acceso fue reabierto gracias a la participación de dos máquinas que limpiaron la nieve.

Por otro lado, también se produjo un alud en el puerto de San Isidro, en la vertiente asturiana, captado por las cámaras de FPM Extreme. La enorme masa de nieve también dejó intransitable la carretera y fue necesaria la actuación de una fresadora para despejar el amplio tramo sepultado, igualmente sin heridos.

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