Las Elecciones Generales del 20 de diciembre dibujan un escenario novedoso dentro de la política española. Después de 25 años de hegemonía del Partido Popular y el Partido Socialista, la irrupción de las nuevas fuerzas, Ciudadanos y Podemos, amenaza con romper el statu quo. Todas las encuestas descartan la hipótesis de las mayorías absolutas y sitúan a las cuatro formaciones, las dos que irrupen y las dos que aguantan, en una horquilla entre el 15 y el 25% de los apoyos.

Las previsiones también auguran un cambio de tendencia en Zamora. Una encuesta publicada por El Español a principios de año abría la puerta a la posibilidad de que Podemos lograra uno de los tres diputados que se reparten en la provincia. El paso de los meses podría haber cambiado esa previsión, pero la realidad es que ya nadie imagina que el 86,29% de los votos que se emitan en la circunscripción vayan a parar al PP o al PSOE, comos sucedió en el 2011, cuando en el conjunto de España ese porcentaje se situó en el 73,39%.

En general, Zamora ha sido, durante toda la democracia un feudo del bipartidismo. Desde las generales de 1989, las primeras a las que se presentó el PP, los populares logran dos de los tres diputados en liza; el otro va a parar siempre al PSOE. De hecho, en los últimos seis comicios, ningún partido rozó siquiera el 10% de los apoyos, lo cual indica una tendencia al voto útil, instigada también por el sistema electoral.

En esta serie de resultados, existen dos excepciones, las que se produjeron en 1977 y 1982. En las primeras elecciones de la democracia, UCD (2), PSOE (1) y Alianza Popular (1), se repartieron los diputados en juego, mientras que, cinco años más tarde, las tres mismas formaciones lograron una porción de la tarta electoral en la provincia, aunque en este caso con dos a favor de los socialistas.

Esta era la época en la que, por cuestiones de población, la provincia aún contaba con cuatro representantes al Congreso. En 1989, bajó a tres, lo cual coincidió con una época de aumento del apoyo a los grandes partidos, que culminó con el máximo alcanzado en el 2008, cuando entre PP y PSOE obtuvieron un 93,13% de los votos (83,81% en el conjunto de España).

Como norma general, el bipartidismo tiene en Zamora un feudo, pero no es menos cierto que sus habitantes tienden a votar en consonancia con la línea global marcada en el país. Habrá que ver si el voto se disgrega lo suficiente en estas elecciones que se avecinan para que el reparto de escaños cambie y Ciudadanos y Podemos tengan opciones de acceder el Parlamento a través de la provincia.

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