Aunque aún es pronto para hacer una valoración definitiva, los libreros de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión reconocen que las ventas han disminuido ligeramente respecto a otros años. El tiempo ha acompañado el fin de semana, pero no está dando tregua los días de diario. Está por ver si el cielo decide despejarse en lo que queda de feria, hasta el 3 de noviembre, y los vendedores aún se muestran esperanzados. “Aquí en Salamanca nos salvamos aunque llueva, porque la gente se mete en los soportales de la plaza, y cuando despeja salen. En otras ciudades no tenemos esa suerte”, dice un librero.
 

Todos coinciden en que no hay nada que se venda especialmente bien, ya que este tipo de feria no suele perseguir un artículo estrella. “la gente va a lo más barato. Si no es un precio muy rebajado es difícil vender, no lo compran”, dice otro. En la mayoría de los puestos se pueden ver reclamos en forma de gangas, y numerosos carteles promocionales a un euro, dos euros y tres euros (los precios más buscados por los clientes). 

Los libreros también recurren a los famosos descuentos que ofrecen varios libros por menos dinero, para facilitar así el vender lo máximo posible, llamar la atención del curioso y desprenderse de gran cantidad de stock. Tampoco hay un género favorito, pero la novela sigue siendo, como siempre, protagonista. 

Los libros sobre Salamanca también interesan a muchos, según dice una de las libreras, aunque otros aseguran que los libros especializados y científicos se venden especialmente bien, ya que se acerca gente de todo tipo. En lo que todos coinciden es en que el tiempo se les está afectando negativamente, e incluso alguno bromea comentando que lo que más se está vendiendo estos días no son libros, sino paraguas.  

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