El centro cívico El Charro acoge este viernes a las 20:00 horas, dentro del programa de tertulias de viajes y aventura del Trotaviernes, la proyección 'Alba de Tormes-Ulan Bator: Hacia las tierras de Gengis Kan', a cargo de Jaime Núñez. Conducir una moto, además de tan solo 125 c.c, desde la villa ducal hasta Ulan Bator (Mongolia) es una experiencia en la que el dicho ?no importa el destino, importa el camino? cobra todo su significado.

"A lo largo de los13.000 kilómetros de viaje pude disfrutar de los paisajes y de las sinuosas carreteras que atraviesan los Dolomitas, los montes Urales, o la cordillera del Altai. Durante tres interminables jornadas literalmente me abrasaba bajo los más de 50o de temperatura que soporté en el desierto kazajo, en contra días después, en la frontera ruso-mongola, desperté bajo una nevada", explica el aventurero. Y añade: "Más tarde, en las arenas del Gobi, me quedé atascado una y otra vez. Pasé de conducir por las seguras y atestadas autopistas europeas a las solitarias, y generalmente complicadas, pistas de Kazajistán y Mongolia. Recuperé fuerzas en grandes ciudades como Budapest, Kiev, Volgogrado o Astaná, o en remotos campamentos de nómadas y también en la inquietante y oscura soledad del desierto".

No fue un viaje fácil. "Tuve averías, caídas, fui detenido, demoras inimaginables para cruzar alguna frontera...pero estás situaciones sirvieron para conocer a multitud de personas que siempre me ayudaron a seguir mi camino. Desde el jefe de la mafia local de Semey que abrió un hotel sólo para mí, la encantadora pareja de rusos que me ayudaron a resolver una avería, o los humildes pastores mongoles que me acogieron en su campamento cuando, tras días complicados, me vieron aparecer entre las sombras del atardecer... En definitiva, no salí en busca de aventuras, sabía que el camino me las serviría de frente y sin posibilidad de esquivarlas", explica Jaime Núñez.

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