- ¿Qué acogida está teniendo 'En tierra de lobos' (Ediciones B)?
- La novela apareció a finales del mes de junio y en el mes de julio salió ya una segunda edición de cara al verano, lo que significa que está siendo muy bien recibida por parte de los lectores. En cuanto a la crítica y los medios, han salido ya numerosas entrevistas y reseñas en todas partes. También estuvo presente en la Semana Negra de Gijón y el mes que viene estará en el Getafe Negro. Lo que más valoran los lectores de la novela es la protagonista Aurora Blanco (inspirada en la famosa Margarita Landi), la trama y la ambientación.
 
- ¿Cómo ha resultado el cambio de la novela histórica a la trama policiaca, qué respuesta ha tenido de los lectores?
- En mí el cambio ha sido algo natural, si tenemos en cuenta que mis dos primeras novelas presentaban también una trama policíaca, sólo que en el pasado histórico; de ahí que fueran definidas como novelas negras de época. La que acabo de publicar es fundamentalmente una novela negra pero situada en el pasado reciente. En todo caso, lo más importante son los personajes y la ambientación, y, por lo tanto, pueden interesarles a cualquier tipo de lector, no necesariamente aficionados a esos géneros.
 
- Los 'Manuscritos', primero de piedra y después de nieve, lograron grandes resultados de lectores y crítica, ¿cuándo cree que podrá recuperar la saga?
- No tardaré mucho. Después de publicar la segunda quise hacer un paréntesis para hacer otras cosas, pues no quería repetirme. Pero le tengo cariño al personaje de Fernando de Rojas y volveré con él, con nuevas ideas y nuevos argumentos. Por otra parte, 'El manuscrito de piedra' se sigue reeditando; el año que viene saldrán nuevas ediciones dentro y fuera de España.
 
- Si tuviera que elegir, ¿se quedaría con esa Salamanca histórica o con la trama policiaca en el franquismo?
- Me gustaría mucho escribir alguna novela más protagonizada por la reportera de sucesos Aurora Blanco, en la España de los años cincuenta; creo que da mucho juego y puede tener mucho interés. Es una época dura y triste pero también fascinante. Pero en este momento estoy escribiendo una novela histórica situada en el Siglo de Oro que me tiene muy atrapado.
 
- Es un momento muy complicado en todos los sectores, también para la cultura con la subida impositiva y el descenso del consumo. ¿Cómo está viviendo está situación desde dentro?
- Es un momento difícil y complicado para todo. Más que ante una crisis estamos ante un cambio de paradigma y ante una nueva reestructuración del mundo. Europa y los Estados Unidos cada vez pintan menos. Por un lado, se está produciendo una revolución tecnológica; por otro, es el momento de los nuevos países emergentes. España, tal y como la conocemos, tiene los días contados, y ya nada va a ser como era hasta hace unos pocos años. El sector cultural está en crisis y viviendo momentos bajos, en efecto, pero sobre todo lo que está en crisis es el concepto mismo de cultura, y todo lo que lleva aparejado. Yo, de momento, ya no sé lo que significa esa palabra.
 
- En cuanto a los nuevos soportes, ¿cree que los formatos digitales están beneficiando al mercado literario?
- Es una pregunta muy compleja. Por un lado, pueden crear nuevos lectores o hacer que el libro sea algo más accesible. Pero, por otro lado, está agravando mucho la situación del sector. En primer lugar, porque los editores han reaccionado tarde y mal. En segundo lugar, porque estos nuevos soportes permiten el acceso libre y gratuito a las obras, con todo lo que esto implica. En su día costó mucho que se reconociera la propiedad intelectual, y, si nadie lo remedia, todo se puede ir al garete en un momento.

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