El final del partido hizo explotar el Pabellón de Würzburg. Las charras saltaron, sonrieron, se abrazaron y lloraron de alegría. No merecían otra cosa después de una temporada tan cruel.

Jorge Recio y Carlos Méndez bajaron corriendo al parqué para felicitar una a uno a sus jugadoras. Miguel Ángel Ortega no paraba de hacer gestos y recibía el beso cariñoso de su mujer. La afición coreaba a las suyas al grito de ?campeonas, campeonas?.

Y así fueron una a una recogiendo sus trofeos de campeonas para después festejar con toda la afición un triunfo vital para cerrar la temporada. Silvia se acercó para recibir el trofeo más ansiado de todos, dos años después, la liga tiene sangre azul.

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