Ficha

Rivas Ecópolis 62 (21+17+12+12): Nicholls (16), Eldebrink (12), Bermejo (5), Hallvarsson (6) y Casas (5) –quinteto inicial-. También jugaron Ocete (1), Hassell (6) y Allison (11).

Perfumerías Avenida 59 (20+12+14+12): Marta Xargay (4), Shay Murphy (14), Leonor Rodríguez (4), Angelica Robinson (18) y Marija Rezan (8) –quinteto inicial-. También jugaron Mariona Ortiz (-), Marta Fernández (6) y Krystal Thomas (-).

Árbitros: Morales Ruiz y Mas Cagide. Marta Xargay, eliminada por faltas

Crónica

Rivas Ecópolis es el justo campeón de la Liga Femenina. Creo que esta crónica merece empezar así. Incluso cuando Perfumerías Avenida tuvo el balón para ganar el partido y de haberlo aprovechado el título no se hubiera escapado en Salamanca. Pese a todo Rivas ha sido mejor en la serie y merece disfrutar de su trofeo.

La nueva rivalidad entre estos dos equipos es una buena noticia para el baloncesto femenino. Avenida ha conseguido despertar en esta localidad madrileña la pasión por su equipo. El deseo de ganar al campeón llenó el Cerro del Telégrafo y no solo por el lateral sino por los fondos. El club local atiborró de sillas la parte de atrás de las canastas para colocar a las niñas de la cantera o a otros seguidores varios y aumentar los decibelios. Realmente lo consiguieron.

Ahora hablemos de baloncesto. Durante treinta minutos fue mejor Rivas. Tuvo las ideas más claras y supo a qué quería jugar. Rachel Allison volvió a sorprender a todos. Hizo de todo y todo bien. 11 puntos y 9 rebotes para el factor sorpresa de esta final. Junto a ellas Laura Nicholls se confirmó sumando 16 y 10. Con esa base llegaron las diferencias locales que bordearon los diez puntos.

Perfumerías Avenida hizo la goma. Aguantó al principio con las de siempre, Robinson y Murphy. Cuando la exterior empezó a decaer, bajó el poder anotador salmantino. Contra pronóstico apareció Tamara Abalde para levantar el ánimo de las charras. Un triple, otro rebote más canasta y una estupenda actividad defensiva sumaron mucho al inicio de la remontada. Salió muy pronto de la cancha, demasiado para lo que merecía.

El último cuarto fue una guerra de nervios. Se perdían balones por doquier (Avenida siete más que su rival) y la selección de tiro era deficiente. Además, los árbitros permitían pegar así que el cocktail hacía muy difícil ver canastas. A Rivas le temblaba la mano. Podían haber finiquitado el partido mucho antes, pero el transcurso del partido le dio la oportunidad de ganar. Y tuvo el balón para hacerlo y una vez más decidió mal. Con ello se fue el título más importante de la temporada y la gloria cambió de bando.

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