El Béjar es el claro ejemplo de que se pueden hacer las cosas bien pese a no tener todas las facilidades. El club está consiguiendo competir bien con la mayoría de equipos que tiene pese a no disponer de una gran cantidad de futbolistas. Al final, la localidad tiene una población limitada y se encuentra lejos de la capital por lo que los pequeños futbolistas que deseen formarse tienen siempre su hueco en el club.

Uno de estos representativos casos es el del cadete de los textiles. Con solo catorce jugadores se ha quedado pese a contar con veinte al inicio. Sin embargo, seis de los compañeros han tenido que pasar a ayudar equipos superiores del club por lo que el equipo se ha quedado con pocos jugadores y, además, casi todos de primer año.

Pese a ello, el conjunto marcha en una más que digna quinta posición después de que en la última jornada consiguieran vencer al Helmántico B y así dejarlo atrás en la tabla. Y los únicos responsables de esto son el trabajo y la ilusión que ponen estos cadetes en cada entrenamiento y partido.

De hecho, en el juego se ha visto una gran evolución. No en vano llevan juntos bastante tiempo y ya se conocen a la perfección. Desde entonces, cada año siempre dan un paso adelante independientemente de la categoría y de quién esté enfrente porque, además, en este año al tener solo 14 jugadores en plantilla, se le suma el hecho de que se deben enfrentar a otros rivales superiores físicamente como es el caso del Salmantino o Villares de la Reina, por ejemplo.

Dentro del terreno de juego, al equipo le gusta tener el balón. Siempre con la intención de sacar la pelota desde atrás y aprender a través de ella llevan años y, obviamente, la progresión es un hecho. Sin embargo, la clara diferencia de este equipo a otros no es otra que las ganas de esforzarse, de sacrificarse y darlo todo hasta el final del partido. Luego, el resultado será el que tenga que ser pero eso es innegociable.

Es otra manera de educar en valores a los chicos, en una edad en la que los cambios son constantes. De hecho esta edad, llamada del pavo, siempre es más complicada a nivel hormonal y el deporte es una gran manera de evadir posibles distracciones. Eso sí, estos chicos parecen disfrutar del fútbol por encima de cualquier cosa.

De hecho, el compromiso de los pocos que conforman la plantilla es otra de las situaciones que están llevando al equipo donde está. Lo importante de este conjunto es precisamente eso, el conjunto. Todos son amigos y la disciplina es de admirar. Claro, que siempre se aprende más cuando uno se divierte y en este pequeño grupo no hacen otra cosa.  

La plantilla está formada por David (portero); Víctor, Rodrigo, Fran, Daniel Aparicio, Neila y Younes (defensas); Daniel Sánchez, Alberto, Borre, Jorge Juan e Israel (centrocampistas); Guti y Marcos Esteban (delanteros).

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