Hablar de valores en una época donde se premian los resultados no es fácil. El fútbol sirve para muchas cosas. El pertenecer a un grupo, el estar activo, el aprender que sin esfuerzo eso que quieres no lo vas a conseguir? Son muchos los beneficios de ese juego de ?veintidós tíos (o catorce) corriendo detrás de una pelota?. Qué duda cabe que la formación es esencial y un campo de fútbol y unos compañeros a veces te enseñan muchas más cosas de las que cabría esperar.

Es el caso del benjamín del Doñinos, que este año milita en la Segunda División Provincial y que forman un grupo muy peculiar. Es probable, de hecho, que sean los únicos a los que verdaderamente el resultado ?no les importe?; que la formación esté, efectivamente, por encima de cualquier clasificación o goleador y que el grupo sea el verdadero motor de un conjunto donde nadie cae porque todos juntos también son una red.

Son doce más uno y no es por un tema de superstición. Doce más uno porque hay un pequeño futbolista que está pensando en dejarlo, doce más uno porque el portero en realidad es portera, doce más uno porque un chico tiene autismo, doce más uno porque su hermano también o doce más uno porque otros dos niños cuentan con una hemiparesia cerebral. Y ahí no acaba. Pero lo importante, lo verdaderamente importante, es que son siempre doce más uno donde los doce, sean quienes sean, siempre tiran de ese uno hacia arriba.

Pero repasemos. Iván y Daniel son dos hermanos que tuvieron en su día un autismo al 71%. Se pueden imaginar. Parados, sin relacionarse con el mundo que les rodeaba hasta que conocieron el fútbol y Doñinos. Ahora, en su segunda temporada, ese porcentaje se ha reducido al mínimo. También debido a que el año pasado los entrenadores se pudieron dedicar con más mimo a este problema.

En la 2015-2016, sin embargo, a estos gemelos se les han unido otros varios jugadores con ciertas discapacidades físicas. Alberto es un chico con problemas a nivel craneal con las dificultades que eso conlleva. A pesar de todo, las ganas no le faltan como se pudo comprobar el pasado sábado en el partido que su equipo disputó ante el Cristo Rey B. Pero es que ni las ganas ni el apoyo. Todos sus compañeros le colocaban en el sitio que debían y le ayudaban a seguir creciendo futbolísticamente. Solo en esto porque en humanidad es él el que tiene mucho que enseñar como hizo ver en un encuentro cuando, en un despeje, un pelotazo acabó en la cabeza de un niño que, con el impactó, se echó a llorar. Fue él el que dejó el partido para ir corriendo a consolarle. No importaba el resultado solo que ese niño pudiera dejar de llorar.

Además de él, Víctor Toro y Rul también cuentan con otro problema. Hemiparesia cerebral en el lado izquierdo y derecho, respectivamente. En el primer caso, incluso, su discapacidad no le permite mover parte del lado izquierdo donde cuenta con una parálisis del 54%. De hecho, solo se puede trabajar con él controles ya que pasar y golpear le cuesta mucho. Rul, en cambio, no para de esforzarse hasta el punto de visualizar y practicar en casa lo que aprende de compañeros y entrenadores. ?Se va ganando a los compañeros, donde va uno van todos?.

Y no acaba aquí. Otros dos chicos tienen sinovitis, un problema en la cadera ya corregido gracias a trabajos específicos para ello, y ceguera al 60%. Este chico, tímido, quiere dejar el equipo, quizás por esa falta de autoestima que le da su discapacidad. La grandeza reside en que el objetivo, ahora, es que sigan creciendo todos juntos como personas, como niños, que es en definitiva, lo que son.

Obviamente, ahora lo entenderán, los resultados son lo de menos. Incluso para los chicos más competitivos, que ahora tienen entre sí un nuevo reto mucho más importante que sumar tres puntos, el ayudar a sus compañeros, sus amigos, a que sigan mirando la vida como lo hacen ahora, como un sinfín de oportunidades.

Todo esto también es gracias, entre todos los demás, a la labor que realizan desde el club, en especial a Mikel y José Ángel, sus entrenadores de ahora. De hecho, se hablaba de doce más uno pero en realidad son catorce más uno o dos más trece o, sinceramente, como quieran. Lo importante es que esa suma siempre tenga un mismo resultado: Quince personas luchando por la integridad, el compañerismo y la solidaridad muy por encima de cualquier otra cosa, muy por encima de los egos que promueven el fútbol. Y funciona. Baste una frase  de los propios jugadores: ?Quiero ser como Óliver?, su compañero de equipo, dicen. Yo también quiero, les respondería. Enhorabuena y, sobre todo, gracias.

La plantilla está formada por Lucía, Víctor Barrio, Alejandro, Sergio, Miguel, Óliver, Daniel, Iván, Daniel Robles, Alberto, Rul, Víctor Toro, Daniel Terrero. Mikel y José Ángel son los entrenadores.

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