El Guijuelo coqueteó con el descenso este 2017, pero finalmente cierra el año con tranquilidad

Los de Fabregat tuvieron un increíble ‘rush’ final para no sólo mantener la categoría, sino rozar los puestos de acceso a Copa del Rey, aunque finalmente no lo lograron. Esta temporada la empezaron de manera dubitativa, pero finalmente están protagonizando otra escalada significativa

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 El Guijuelo ocupa puestos de descenso una jornada más
El Guijuelo ocupa puestos de descenso una jornada más

El Club Deportivo Guijuelo cierra el año en la decimocuarta posición del Grupo 1 de la Segunda División B. Pero pudo ser peor, porque los de Jordi Fabregat estuvieron coqueteando con el descenso en varios momentos de la pasada temporada, un fantasma al que todavía no han conseguido alejar en este curso.

El 2017 comenzó para los chacineros con malos presagios. Después de caer derrotados ante el Celta B, ocupaban plaza de Playout con los mismos puntos que el Palencia, que ya ocupaba plaza de relegación. Puestos a los que iban a caer los de Fabregat después de perder el primer partido el año ante el Pontevedra.

Una mejora era necesaria, especialmente en ataque, puesto que los charros no terminaban de ver puerta con facilidad. Pero ese progreso no llegaba, y mientras los chacineros seguían sumando empates, poco a poco las plazas de salvación se le iban alejando, por lo que se empezó a temer por un descenso después de diez años en la categoría de bronce del fútbol español.

Por suerte para el Guijuelo, sus rivales directos por la permanencia tampoco terminaban de sumar los puntos necesarios, y siempre quedaba un halo de esperanza entre la afición local. Sin embargo, a principios de marzo, el panorama era muy oscuro. Los de Fabregat caían ante la Cultural en tierras leonesas y la salvación se iba a una distancia considerable.

Pero esa derrota supuso un antes y un después en la moral chacinera. Los jugadores fueron conscientes de que no podían seguir con el rumbo marcado, y quisieron demostrar que eran capaces de lograr la permanencia. Y vaya si lo hicieron.

Quedaban 10 jornadas por disputarse, y el Guijuelo iba a comenzar una racha que a punto estaba de clasificarle para Copa del Rey. Lo primero que hicieron fue derrotar en el siguiente partido al Somozas por 2-0, para seguir sumando de tres ante el Coruxo y el Boiro. Este triunfo fue vital para los intereses salmantinos, pues no sólo le valía para salir del descenso, sino que condenaba a un rival directo.

Pero la machada no quedaba ahí, y los de Fabregat siguieron imponiéndose a sus rivales y escalando puestos en la tabla, con algunas goleadas escandalosas como la infringida al Izarra (8-1) o victorias más sufridas pero igual o más de importante, como la cosechada ante el otrora líder, el Racing de Santander, y que supuso la certificación matemática de la salvación. Tras esta, el Guijuelo se dejó ir, no alcanzando la Copa del Rey pero sí manteniendo la categoría una temporada más.

Nuevo curso, mismos hábitos

La siguiente temporada no comenzó del todo bien para los intereses del Guijuelo. Con un equipo hecho con el objetivo de la permanencia pero sin la idea de renunciar a nada, los chacineros no carburaron a finales de verano, lo que les valió nuevamente para ocupar los puestos de relegación en este nuevo curso.

Con una plantilla muy similar a la del año pasado, los fantasmas del descenso volvían a planear sobre el Municipal de Guijuelo. Especialmente preocupante era la falta de gol, puesto que los de Fabregat necesitaban muchas ocasiones para anotar, algo que les condenaba, puesto que su defensa continuaba siendo de las mejores de la categoría.

Sin embargo, al igual que la temporada anterior, parecía que los de Fabregat eran conscientes de su situación, y siempre ganaban los partidos en los que se encontraban más necesitados. Así, en ningún momento llegaron a descolgarse de los puestos que suponen la salvación y cerró el año de una manera fantástica.

Los chacineros no sólo se mantuvieron invictos en el mes de noviembre, sino que derrotaron nuevamente a un rival directo (Unión Adarve) además de a uno de los gallos de la categoría, el Celta B, y consiguieron puntuar en su visita al Atlético B. Todo esto ha hecho que el Guijuelo coja una distancia considerable con el descenso directo (seis puntos) y con el puesto de Playout (cuatro puntos).

Los objetivos de los verdes para este nuevo año están claros. Ya no se trata de conseguir únicamente la permanencia, sino de no sufrir a final de temporada, como sí pudo ocurrir el año pasado. Además, pese a que los puestos de promoción les quedan un poco lejos (nueve puntos), nada impide a este equipo soñar, ya que mimbres tienen para ello. 

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