Muy dura ha sido la temporada del cadete A del Helmántico. Tras la alegría del año pasado con el ascenso conseguido, en esta ocasión ha tocado probar la cara amarga del fútbol. Después de luchar durante los treinta partidos han sido farolillos rojos de una muy exigente Cadete Regional. Un año de experiencia, a pesar de todo, positiva en el que todos han aprendido de todos para seguir adelante en el fútbol y la vida.

La exigencia a la que debían enfrentarse ya la conocían. Estamos hablando de los todopoderosos en Castilla y León Valladolid y Numancia, aunque también de otros algo menos conocidos como los Peña, Sur o Parquesol, a los que nada tiene que envidiar el Helmántico. De hecho, Rodri, su entrenador, asegura que no eran peor equipo que muchos y que solo detalles han provocado una temporada que, mirando la clasificación, parece muy mala. Pero solo lo parece.

Al final el fútbol está para divertirse mientras se aprende no solo conceptos futbolísticos sino otros mucho más importantes para el futuro. Ese es el sentido al que se acoge Rodri para agradecer, y hacerlo de verdad, el esfuerzo diario de sus jugadores a los que califica como un grupo humano increíble del que ha aprendido mucho a nivel deportivo y personal.

En el primero de esos niveles, a principio de temporada, tanto él como Eddie consideraron competitiva una plantilla que efectivamente lo ha sido aunque sin los resultados esperados. Era un conjunto completamente nuevo de los que solo cinco de los que disputaron la Infantil Regional con el Helmántico se habían quedado. Esa renovación absoluta pasó factura, sobre todo al principio con solo un punto en toda la primera vuelta. El acoplamiento de los futbolistas, poco a poco, fue dando unos frutos que no fueron suficientes para mantener la categoría pero sí para demostrarse que podían haberlo hecho.

Precisamente ese es el valor principal del equipo, el creer de verdad hasta el final y no dejar de luchar y de comprometerse con una causa que tuvo verdaderos momentos duros. La entrega en cada entrenamiento y en cada partido se escondía en ocasiones en goleadas en contra que golpeaban la moral de un equipo que siguió esforzándose hasta encontrar mejores resultados que les hicieron creer más en ellos mismos. También ayudaron para ellos los propios entrenadores, por supuestos,  y de manera especial los padres que siempre remaron en la misma dirección. "Sin ellos habría sido todavía más duro?, afirma Rodri.  

Esa ha sido la gasolina del conjunto que se surtía a través de un juego vistoso en ocasiones aunque la presión rival provocara mucho juego directo en numerosos partidos. Las segundas jugadas se convertían entonces en la parte fundamental de un fútbol muy intenso en el que no hay apenas décimas para pensar qué hacer.

La temporada próxima, en la que continuará al frente del cadete A, será diferente a lo pasado. Quizás algo menos duro pero seguro igual de intenso. A día de hoy, en mayo, todavía no hay objetivos marcados aunque la miel de la Regional sea difícil de olvidar una vez probada. Eso sí, vender la piel del oso antes de cazarlo no es válido y ahí tiene razón Rodri. Ya ni siquiera partido a partido sino que entrenamiento a entrenamiento se irá viendo el potencial del equipo.

La plantilla ha estado formada por Álex, Marcos, José Esteban, Alejo, Iván Alonso, Miguel, Iván Durán, Raúl, Andrés, Germán, Pablo, Diego Juan, Víctor Iglesias, Víctor, Jorge, José Ignacio, David, Jaime Pinto, Fran y Gonzalo. Rober y Eddie han sido los entrenadores.

 

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