El prebenjamín A del Hergar Camelot intenta llevarse un duro campeonato. Cuatro jornadas les restan después de que se aplazara su encuentro frente al Cristo Rey y mantienen todas las esperanzas puestas en que el trabajo y la ilusión que han desprendido desde el primer día dé sus frutos también en resultados. No será fácil ya que no dependen de ellos mismos y tienen que esperar pinchazos de los de arriba pero con tantos equipos en la lucha, es muy probable que la tensión se mantenga hasta el final de la temporada.

De momento, que le quiten lo vivido. Es un conjunto que llevan dos años unidos y eso se va notando en la confianza. Son, a pesar de su corta vida futbolística, un equipo con todas las letras y el progreso se deja ver en cada entrenamiento. Como todo, va poco a poco, pero es muy fácil de medir un aprendizaje que no deja de ocurrir.

Lo más claro dentro del campo es, precisamente, el hecho anterior. Poder hablar de equipo por encima de individualidades no es fácil ni siquiera en conjuntos de Primera División cuánto menos en prebenjamines. Por eso hay que poner en valor muy por encima de los resultados que se consigan una formación que seguro les es válida a todos los pequeños jugadores que conforman la plantilla, sea cual sea su futuro.

Pero no solo en el campo acaba la formación. El deporte llega mucho más allá. Llega al día a día de los chicos de manera lenta pero segura y así van aprendiendo el compañerismo ejemplificado en la celebración de los goles o en los ánimos a los compañeros cuando no aciertan con la jugada. También en el hecho de que, aunque a todos les gusta ganar, es completamente necesario encajar una derrota de manera correcta para poder levantarse, aprender de los errores y continuar progresando.

Lo anterior es solo una pequeña parte de lo que es un equipo pero que quizás acabe siendo la más importante para la mayoría de estos chicos. De momento, eso sí, tienen una amplia carrera futbolística por delante y es bueno que vayan aprendiendo varios conceptos. El primero, el más difícil, es el de circular la pelota por todo el campo para que todos entren en contacto con el balón y así hacer más fácil el aprendizaje. Pero esto, a veces, no es lo más correcto y, aunque pequeños, también necesitan aprender a tomar decisiones en las que el juego directo puede ser más válido. Las jugadas de estrategia son otro fuerte del conjunto.

Algunos, además, también tienen que vivir algo que parece amargo como es quedarse en el banquillo pero que supone otra oportunidad para hacer equipo y seguir progresando en el fútbol. Además, en el conjunto siempre quieren que todos se sientan partícipes de la gran temporada que están realizando y la mejor manera es hacer un reparto equitativo en función de la asistencia a los entrenamientos y el comportamiento en los mismos. 

La plantilla está formada por Pablo, Lucas, Javi, Íker, Álvaro, Mario, Nacho, Fer, Antonio, Dani e Iván.

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