El Guijuelo cuajó uno de sus peores partidos de la temporada ante el Lealtad. El equipo dirigido por Jordi Fabregat no lanzó a puerta ante el equipo asturiano y fue ajusticiado en la segunda mitad con tres goles de David Grande.

“Ha sido un duro palo. No esperábamos jugarlo como lo hemos jugado. Estoy decepcionado; primero conmigo mismo porque soy el máximo culpable de la derrota”, explicó el entrenador Fabregat.

El técnico sabe que su equipo no fue agresivo: “Hoy nos han ganado todos los balones divididos y zonas de rechace. Solo nos hemos juntado al final cuando teníamos más delanteros que hemos dominado las zonas de rechace. Pero lo que no voy a hacer es enjuiciar a mis jugadores porque ellos lo tienen que sacar adelante”.

“Néstor no juega porque sale de una lesión y lleva un mes sin jugar. Luque no juega por una decisión técnica. Hemos optado por jugar con un futbolista más defensivo. Jonxa está lesionado por un golpe en los testículos esta semana y no ha podido entrenar”, aseguró sobre su alineación.

Y explica cuál es la receta para revertir la situación: "La receta del fútbol es ganar, ganar y ganar".

El entrenador visitante, Roberto Aguirre, se mostraba contento por el triunfo. “Nosotros sabíamos que si teníamos un buen comportamiento defensivo y no nos despistábamos atrás, nos acercaríamos a la posibilidad de ganar. Ha sido un partido disputado hasta el gol. Eso decide lo que pasa después porque luego el segundo gol es un mazazo”, aseguró Aguirre.

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