El juvenil A del Pizarrales está viviendo un sueño. Recientemente logrado el ascenso a Liga Nacional, todavía lo están celebrando. Después de todo es una proeza para un equipo de barrio, humilde, que se ha tenido que enfrentar a verdaderos cocos. Así lo expresa el entrenador, Jorge, que corrobora que no era algo esperado ni siquiera cuando en la última jornada parecía poco probable que no ocurriera.

Así ha vivido la temporada este equipo que empezó muy bien, siguió muy mal y acabó pletórico. De hecho, el fin conseguido nunca fue objetivo aunque lo pareciera en las primeras jornadas en las que el equipo se puso líder. El mal de alturas entonces apareció y aprendieron a competir de otra manera. El partido a partido tan de moda en los últimos tiempos ha valido, en este caso, un gran ascenso.

Todo el mundo ha sumado para ello. Desde los jugadores hasta el cuerpo técnico, pasando por el club, los padres de los jugadores y todas las personas allegadas, a lo que el propio Jorge les agradece su esfuerzo, su trabajo y su confianza en él en la primera vez que debía entrenar a cotas tan altas. El resultado, no cabe duda, ha sido positivo y ya se piensa en una temporada que viene que augura ser disfrutada y competida.

Pero antes de ello toca saborear lo conseguido después de luchar durante toda la temporada. El ascenso era algo que se veía al fondo pero nadie se lo creía. Sin embargo, al comienzo el único planteamiento era competir y quedar lo más arriba posible. Y en verdad se hizo con un gol en el último minuto ante la Veguellina que Jorge califica como indescriptible, como una emoción muy grande que todavía dura.

La humildad del equipo la denota la propia celebración de algo tan importante. El equipo fue sin nada preparado, metido en la vorágine del partido a partido. Obvio que no era un encuentro, sino el encuentro y por ello se le dedicó más tiempo en la última semana que a cualquier otro. Seguro que quitó horas de sueño a más de uno aunque sabían que ni siquiera dependían de ellos mismos. Eran terceros y una victoria del Bembibre en Peña de Liga Nacional les hubiera quitado el sueño del ascenso. Claro que era difícil y en pocas cabezas entraba esa idea pero desde Pizarrales querían ser cautos. Había que competir el partido y esperar. Valió la pena.

Los cánticos aparecieron desde el pitido final. Ya se sabían todos los resultados y Pizarrales era de Liga Nacional. A estos se sumaron todos los desplazados, incluidos jugadores de la base que le dieron un toque de color a una celebración que siguió en Salamanca y que todavía colea.

No puede extrañar tanta fiesta después de lo que ha tenido que sufrir un equipo que a mitad de temporada estaba más cerca del descenso que del ascenso. Tras una serie de reuniones en la que se instaba al conjunto de salir de esa zona baja, un cambio de sistema y mucha confianza, consiguieron ir avanzando puestos en la tabla después de una segunda vuelta casi inmaculada. Solo el Santa Marta B les ha conseguido vencer debido a un mal de alturas que volvió a pesar aunque lo hiciera mínimamente como se demostró en León.

Ahora toca seguir trabajando para que, además de disfrutar, se pueda lograr la permanencia en una división con rivales de mucha entidad. De momento contarán con la mitad de los jugadores de la proeza y con los que puedan llegar en las captaciones, el 2, 4 y 5 de junio en La Salud. Eso sí, el club se muestra confiado de que se puede lograr: ?En Salamanca hay muy buenos jugadores para poder competir en cualquier división?.

La plantilla está formada por Carlos y Kike (porteros); Merín, Javi, De Vega, Luis, Víctor, Sergio y Rubi (defensas); Faca, Edu, Casas, Lúa, Bustos, Cristian, Alán, Gabi y Morán (centrocampistas); Douglas y Carlos (delanteros); Jorge (entrenador), David (segundo entrenador), Raúl (preparador físico), Turi (entrenador de porteros) y Rubi (delegado).

 

 

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