El infantil A del Navega, como viene acostumbrando, marcha en la parte alta de la tabla. Quizás no tanto como les gustaría pero con opciones a todo. Con cuatro victorias en casa y tres derrotas lejos del Vicente del Bosque, su puesto actual es el séptimo aunque solo a cuatro puntos de la clasificación de un sector que se marcan como objetivo. No lo esconden. El Navega siempre aspira a lo máximo. 

Para ello, eso sí, deben mejorar fuera de casa donde no han conseguido sumar ningún punto. Esta semana tendrán otra ocasión ante el Helmántico B, que marcha en la zona baja aunque uno no se puede fiar en esta Liga que, de momento, está demostrando ser muy competitiva. De hecho, los resultados lo dicen cuando, por ejemplo, el Navega cayó ante un Peñaranda que intenta evitar el descenso y goleó, en cambio, al Ciudad Rodrigo, que solo ha caído en el Vicente del Bosque. 

No hay un porqué de estos resultados fuera de casa aunque las dimensiones del campo pueden ser decisivas. También, según explica su entrenador Jonathan, la intensidad y el ritmo son diferentes. Aun así, en muchas ocasiones se pudo hacer más como ante Cristo Rey o Peñaranda y solo la mala suerte evitó un mejor resultado. En la localidad peñarandina, de hecho, después de un gol en la primera parte, el Navega lo intentó hasta la extenuación pero aquello parecía un frontón. 

Estos resultados, sin embargo, no van a influir en la intención del equipo, que sabe que puede. En cualquier jornada pueden adelantar puestos en una Liga atípica en la base donde todos pueden ganar a todos. Además de atípica, también es más bonita, claro, porque el esfuerzo debe ser siempre el mismo. Si regalas, te ganan y, por tanto, el trabajo no puede dejar sitio a la relajación.

Este axioma es también uno de los puntos que se quiere enseñar al conjunto de jugadores que conforman la plantilla. Los valores como el compañerismo, el respeto hacia los demás y, por supuesto, el trabajo y la constancia frente a cualquier asunto en la vida son fácilmente aprehendidos y aprendidos a través del fútbol, a través de un deporte que para muchos es un hobby que también te va haciendo como persona. 

Ahí radica mucha fuerza en los equipos. La mentalidad es esencial aunque también el ámbito más técnico y táctico. Al Navega le gusta tener el balón y jugar con mucha amplitud. Por ello, el Vicente del Bosque es el campo perfecto para sus pretensiones. Las salidas con los laterales, la profundidad con los extremos, los apoyos continuos... Todos los conceptos suponen un continuo aprendizaje, que en el fútbol no acaba nunca. La anchura del campo de Garrido es utilizada por estos infantiles para intentar apurar línea de fondo y que al menos dos acudan al remate. Donde se entrena siempre es donde mejor se juega. 

Ayuda también el buen ambiente existente en el equipo, que ha tenido que pasar por momentos duros. El bloque, de hecho, lleva junto mucho tiempo, incluido el entrenador, juntos por lo que el trabajo se hace más sencillo. Siempre y cuando los conceptos que se vayan enseñando sean progresivos. Nada que llega pronto se queda para siempre.

La plantilla está formada por William y Javi (porteros); Rubén Domínguez, Álvaro, Pablo, Víctor, Samuel, Adrián, Nacho y Varo (defensas); Diego, Óscar, Pina, Rubén Dahera, Joan y Álex (centrocampistas); Dani, Rubén Calvo y David (delanteros); Jonatan (entrenador), César y Eduardo (delegados).

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