Al infantil del Peñaranda le está faltando la suerte en el inicio de la nueva campaña. Un equipo formado casi en su totalidad por gente de primer año, eso sí, está sabiendo competir y crear ocasiones que, sin embargo, no están entrando. Prueba de ello es el último partido que disputaron ante el San Agustín en el que a pesar de crear innumerables oportunidades acabaron sucumbiendo ante el juego directo de los locales.

El entrenador, Juanje, prefiere quedarse con la parte positiva de ello. A pesar de un campo irregular, de tierra, contra chicos en su mayoría mayores, fueron mejores con el balón en los pies. De hecho, el conjunto siempre intenta jugar por abajo, combinando, sin importar el terreno en el que se dispute el encuentro.

Y de momento les está yendo bien a pesar de que los resultados no digan lo mismo. Todos, sin embargo, están convencidos de que el camino a seguir es el que se está llevando para lograr la salvación, principal objetivo en resultados, aunque no la meta definitiva, que es aprender y que disfruten jugando.

Eso, sin duda, lo están haciendo. En todos los encuentros, salvo contra el Navega, fueron mejores que el rival y solo las bajas que están teniendo, unido a esa mala suerte, han provocado que no hayan sumado más puntos. Cuatro de sus jugadores de segundo año están disputando los partidos con un cadete mermado por las lesiones.

Una plantilla de 22 se convierte, por tanto, en una de 18 en lo que todos están contentos del trabajo realizado. A ellos se les suma, además, otros cuatro jugadores que siguen entrenando con ellos después de no poder a entrar a formar parte del equipo. Incluso viajan con ellos a los partidos en una muestra de ilusión propia de un gran equipo, del fútbol. El entrenador lamenta que fuera así debido a la imposibilidad de realizar dos equipos después de haber tenido malas experiencias pasadas.

Sobre las convocatorias y titularidades, Juanje cuenta que llevan un sistema de puntuación en todos los entrenamientos con las que se realizan. Incluso la capitanía se hace de esta manera. Así se premia el esfuerzo realizado durante la semana. También, a final de la semana, son ellos mismos, los jugadores, los que se valoran siendo realistas, según cuenta el entrenador. A veces, de hecho, pecan de pesimistas y exigentes con ellos mismos, algo significativo en las expectativas que tienen en su propio esfuerzo.

Y ese es, se repite, la principal meta. La adquisición de valores y normas para que consigan mirar al futuro con garantías. Los resultados son siempre bonitos pero no esenciales. Al final la Primera División Provincial es exigente y, por tanto, un bonito reto que el Peñaranda no está dispuesto a abandonar.

La plantilla está formada por Víctor, Alonso y Adrián (porteros); Simón, Gonzalo, Chuchi, Coronado, César, Guti, Víctor García, Pablo Gallego, Ramón y Álvaro Bautista (defensas); Ismael, Jesús, Rubén, Macías, Javi, Pérez, Álvaro e Iván Nava (centrocampistas); Álex, Álex Esquina, Alonso Díaz, Iván Moreno y Pablo (delanteros); Juanje (entrenador), Pablo Gómez (segundo entrenador), Chuchi y Hugo (delegados).

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