Los administradores concursales de la Unión Deportiva Salamanca, que dieron un plazo de quince días a los máximos accionistas para que éstos pudieran dar una solución a la actual situación de la UDS, no salieron demasiado satisfechos de la reunión, al ver como cada cual estaba representado en la reunión por un segundo que simplemente iba a escuchar y no a proponer.

La resaca de dicha reunión y de ese ultimátum no hace de momento ser a nadie del entorno del club demasiado optimista, ya que la primera de las soluciones propuestas, la de un acuerdo entre accionistas para dar otro impulso económico al club, parece desde un principio descartada, puesto que nadie está dispuesto a poner más dinero, algo que parece ya han dejado claro. Además, la tensa relación que han venido viviendo desde hace varios años Juan José Pascual y Juan José Hidalgo hace que sea prácticamente inviable un acuerdo provechoso entre ambos, por lo que es el máximo accionista el que tiene en su mano otra de las llaves para abrir más futuro en la UDS.

El que Pascual reduzca de valor de las acciones que posee es ahora una de las salidas que se ve para la Unión, especialmente porque con ayuda de Hacienda y de una quita aceptable, la UDS sería un club jugoso para posibles inversores interesados en entrar en la entidad y que ya habría mostrado interés en fechas pasadas.

Sería la única manera de propiciar una inversión externa, ya que en caso contrario, ésta sería bastante grande y tendría pocos visos de surgir. Ahora bien, de momento, Pascual parece no haberse propuesto esta solución, al buscar recuperar el dinero puesto en la UDS, algo que será imposible en caso de disolución de la sociedad.

Los administradores, en caso de que no llegue ninguna vía de ayuda en estos días, tendrían unas últimas esperanzas, aunque éstas serían opciones complicadas, por eso se dejan para el final. El futuro de la Unión, en juego.

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