“Gran satisfacción”, así es como se sienten todos los miembros integrantes de la AECC de Salamanca, así como los pacientes, después de que este pasado miércoles, 28 de junio, el presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Ramón Reyes, junto con el ministro de Sanidad, José Miñones, informaran de la aprobación del derecho al olvido oncológico, por el que las personas con cáncer que hayan finalizado el tratamiento hace cinco años se verán beneficiadas.
Y aunque ese “beneficio” sea una buena noticia ahora, hay que recordar que hasta su aprobación hace seis días, las personas que han padecido algún tipo de cáncer han sido discriminadas, como lo ratifica Ángel Losada, presidente provincial de la AECC en Salamanca: “Hasta ahora las personas que han vivido un cáncer se han visto absolutamente discriminadas, de hecho es por eso, por lo que para nosotros es una gran noticia, y es un tema que hemos estado trabajando durante mucho tiempo, en todos los niveles, porque en realidad uno de nuestros ejes de actuación es reducir el impacto que el cáncer tienen en la vida de cualquier persona, y este es un buen ejemplo de cómo el cáncer puede tener un efecto más allá incluso de lo que es el impacto físico, sino que está condicionado el contexto de desarrollo personal, incluso muchos años después de que se haya superado la enfermedad.
De hecho, tenemos datos de que como media un paciente que haya tenido cáncer ve reducido sus ingresos a través del trabajo en un 20%, y sabemos que hay un 21% de personas que padecen cáncer que tienen su trabajo. Entonces estamos hablando de que en realidad sino actuamos en este caso a nivel legislativo, sí que se produce una discriminación de los pacientes que tienen cáncer”.
Asimismo, Losada reconoce que “el derecho al olvido oncológico es buen ejemplo de los proyectos en los que la Asociación está implicada y que tienen una utilidad. Se lleva trabajando mucho tiempo para conseguir esta medida que realmente beneficia alrededor de 2 millones 200 mil personas en España, y en nuestro país, en este sentido, era de los pocos donde todavía no se había aprobado”.

Y añade que “esta aprobación era una necesidad cada vez más relevante, porque afortunadamente cada vez hay más pacientes de larga duración y gracias a los tratamientos hay más personas que superan el cáncer, y que por tanto tienen necesidades que después del cáncer tienen que ver con esta falta de protección. Por ejemplo, una persona que después de haber tenido cáncer quiere conseguir una hipoteca o quiere conseguir un crédito, o simplemente quiere firmar una póliza de seguro de vida antes no podía hacerlo, entonces lo que permite ahora mismo este decreto ley es que después de cinco años de haber superado la enfermedad ya no tiene por qué tenerse en cuenta el historial de haber sufrido un cáncer, porque ya está superado”.
De esta manera, a los pacientes que hayan superado un cáncer después de cinco años se les garantiza que puedan acceder en igualdad de condiciones a determinados servicios y trámites administrativos que una persona que nunca ha padecido dicha enfermedad. Además, “esta es una medida que sí estaba contemplada en la estrategia nacional para luchar contra el cáncer, que básicamente plantea la garantía de una atención integral, no solo en el ámbito de la salud a nivel físico, sino también desde el punto de vista psicológico, social y laboral, también que sea una atención continuada y a la que se pueda acceder en condiciones de igualdad para garantizar que supervivientes de un cáncer infantil no se tengan que enfrentar el resto de su vida a la situación de no poder contratar una hipoteca o un seguro de vida”, concluye.
Además de que esto afectara a la hora de contratar un seguro vida, pedir una hipoteca o un préstamo bancario, también afectaba a la renovación del carnet de conducir, un tema también polémico que hasta ahora discriminaba a los enfermos de cáncer al impedirles renovar el carnet de conducir con normalidad, por el simple hecho de haberse sometido a un tratamiento de quimioterapia o radioterapia: “En Salamanca hemos tenido a través de servicio de atención, 24 horas al día, siete días a la semana, de Infocáncer a personas que preguntaban por este tema y que gracias a este decreto ley, ya cualquier persona que haya tenido cáncer tiene la posibilidad de renovar el carnet de conducir en las mismas condiciones que cualquier otra”.

El motivo de este trato “discriminatorio” al que se han visto sometidas las personas con cáncer, en cuanto a cuestiones de tráfico se refiere, se debe a que “hasta ahora había normas de tráfico en la que una persona que había padecido cáncer a la hora de hacer los trámites se le exigían informes médicos continuos con respecto a lo que es la evolución.
En ese aspecto se aplicaba una base de lógica, puesto que estamos hablando de Seguridad Vial, y nadie quiere que una persona por el tratamiento que está recibiendo ponga en peligro su vida y la los demás, pero de ahí a que la norma no sea lo bastante flexible y no tenga en cuenta la realidad a la hora de que esto sea una licitación para cualquier persona, incluso, aunque no tenga ningún tipo de defecto por el tratamiento, no tenía ningún sentido”.
Aun así, es importante resaltar que el derecho al olvido oncológico se aplica después de los cinco años de superar la enfermedad, es decir, que mientras dure su proceso el paciente seguirá encontrándose con ciertas limitaciones, igual que hasta ahora. Aunque en este aspecto, el presidente provincial de la AECC manifiesta que “teniendo en cuenta el contexto del paciente es algo razonable, lo que no es razonable es que eso continúe de por vida”.
Finalmente, y aunque en Salamanca no existe un dato exacto de las personas que se beneficiarían de la aprobación del derecho al olvido, si se sabe que “como media de un año se diagnostican cada día siete nuevos en la provincia de Salamanca. Mientras, sabemos que cada año en España hay más de 100.000 personas que han superado la enfermedad y que se considera, por tanto, que tenemos supervivientes de larga duración, por lo que no tienen por qué ver limitar su vida, su desarrollo personal o su contexto laboral por haber tenido esta enfermedad”.




