Ana Suárez: "El Ingreso Mínimo Vital ha venido a “solucionar” en Salamanca una situación que ya estaba resuelta con la Renta Garantizada de Ciudadanía"

En los últimos trece meses, desde que forma parte del Equipo de Gobierno, la primera teniente de alcalde Ana Suárez se ha convertido en una de las principales caras visibles del Ayuntamiento de la ciudad. Suárez, concejal de Ciudadanos, es la titular de las competencias municipales de Familia, Igualdad de Oportunidades y la Oficina de Bienestar Animal. Es, por tanto, la voz más autorizada para conocer el trabajo desempeñado por los servicios sociales del Consistorio salmantino durante el estado de alarma

 Ana Suárez entrevista
Ana Suárez entrevista

Los servicios sociales de Salamanca han trabajado a pleno rendimiento durante la pandemia. ¿Cómo valora las acciones que han realizado?

Han sido tres meses muy duros en los que el personal de los servicios sociales ha trabajado sin descanso para solucionar todas las necesidades que iban surgiendo día a día, pero también adelantándonos a los posibles escenarios que nos podíamos encontrar para tener previstas las soluciones. Fuimos de los primeros municipios, por ejemplo, que actuamos con los niños beneficiarios de becas comedor para garantizar su alimentación, o que habilitamos un espacio de confinamiento para personas sin hogar. En estos meses para nosotros no ha habido horarios, ni festivos. No ha habido descanso. La valoración del esfuerzo, la implicación y el trabajo realizado desde el área es de sobresaliente.

Considera, por lo tanto, que el Ayuntamiento, en materia de servicios sociales, ha estado más que a la altura de las circunstancias.

Hemos intervenido con todos y cada uno de los casos de necesidad que hemos recibido, trabajando de manera personalizada con cada uno de ellos para solventar la situación en ese mismo momento. Pero también hemos hecho un gran esfuerzo por localizar a las personas que pudieran estar teniendo dificultades y no tuvieran recursos para contactar con nosotros. Se ha extremado la comunicación y coordinación con el tejido asociativo, quienes también han sido un ejemplo de esfuerzo en esta crisis, para evitar que existieran situaciones de necesidad sin atender, especialmente en los casos de mas vulnerabilidad como personas mayores, familias monoparentales con menores, inmigrantes…

¿Cómo ha cambiado el trabajo de estos servicios durante estos últimos meses? ¿En qué han tenido que poner especial empeño?

Las necesidades de urgencia social se dispararon en las primeras semanas del estado de alarma. La falta de recursos económicos derivada del cierre de negocios y la paralización de sueldos llevó a que muchas familias salmantinas necesitaran una ayuda social urgente para cubrir las necesidades básicas. En ese momento habilitamos teléfonos y canales de comunicación telemáticos para gestionar esas demandas, y todo el personal de servicios sociales se centralizó en esa atención. Técnicos de secciones de Mujer, Empleo… todos demostraron una flexibilidad fuera de serie para dar respuesta a lo que realmente era urgente en ese momento. Y por supuesto, la irrupción de canales de comunicación alternativos al presencial ha llevado a una nueva forma de trabajar hasta el momento no explorada, pero con la que hemos aprendido a manejarnos. Y de esta manera se han realizado intervenciones terapéuticas con familias desestructuradas a través de llamada telefónica, o grupos de apoyo emocional con mujeres víctimas de violencia a través de videollamada. Ha sido necesario reinventarse para dar la respuesta necesaria.

Una de las principales problemáticas que surgieron durante el confinamiento fue poder dar acomodo a las personas que vivían en la calle. ¿Fue sencillo, en aquellos primeros momentos, acondicionar los albergues?

El estado de alarma se decretó el 14 de marzo y el 17 ya teníamos en marcha el albergue municipal Lazarillo de Tormes como espacio de confinamiento. Unas semanas mas tarde abrimos un centro específico para familias con niños que tuvieran problemas habitacionales, en la residencia Sagrados Corazones. Habilitamos incluso otros espacios, en el CMI de Vistahermosa, para el caso de que alguna de las personas confinadas resultase contagiada y fuera necesario aislarla, y el pabellón Rosa Colorado, para los casos de personas sin hogar con patologías al margen del Covid y que requerían atención sanitaria. Estos dos últimos finalmente no llegamos a usarlos, pero en los dos primeros hemos llegado a atender a 38 personas.

Elegimos esos espacios para este fin porque cumplían las condiciones necesarias para garantizar un periodo de confinamiento cumpliendo las medidas de seguridad, por tanto el acondicionamiento físico no fue complicado. La dificultad real estaba en la convivencia, en un espacio cerrado, de personas acostumbradas a no tener restricciones de movimientos, horarios y con una tolerancia limitada a las normas y la disciplina. Por eso se hizo un esfuerzo especial para desarrollar un programa de trabajo efectivo con ellos, y es justo reconocer que estas personas hicieron a su vez un gran esfuerzo por mantener una adecuada convivencia durante tanto tiempo. Se dio un fenómeno muy curioso durante estas semanas: se establecieron lazos de apoyo mutuo entre los usuarios y también con los técnicos y los trabajadores, resultó un punto de inflexión en sus vidas y como consecuencia muchos de ellos decidieron hacer un esfuerzo de reinserción en la sociedad, con el apoyo en todo momento de los técnicos municipales de Inclusión.

Estoy muy satisfecha del trabajo que se hizo en esas semanas, porque la consecuencia es que la mayoría de estas personas llegaron al final del estado de alarma con un nuevo proyecto vital y no tuvieron que regresar a la calle.

¿Consiguieron surtirse con rapidez del material de protección necesario?

El Ayuntamiento de Salamanca, a la vista de la información que llegaba de otros países afectados por el COVID-19, fue previsor y gestionó las primeras compras de material semanas antes del decreto de estado de alarma. Y eso fue un colchón muy útil cuando se disparó la demanda y desapareció la oferta. Posteriormente se ha seguido trabajando para mantener siempre el stock necesario para garantizar los servicios, y eso ha permitido, por ejemplo, que en Salamanca hayamos podido seguir ofreciendo en condiciones de seguridad los servicios de atención domiciliaria a las personas dependientes, servicio que en otras muchas ciudades fue necesario suspender por falta de equipos de protección, con el consiguiente perjuicio para los usuarios y sus familias.

En el primer año de su acuerdo de Gobierno con el PP, el Consistorio ha incrementado la cuantía y las personas atendidas por los servicios de ayuda y comida a domicilio y la teleasistencia hasta alcanzar casi 5 millones de euros. Además, han sido 3.800 las personas atendidas de media al mes entre los tres servicios. ¿Cree que aún pueden llegar a más gente?

Casi el 30% de los habitantes de la ciudad tienen más de 65 años y afortunadamente la esperanza de vida de los salmantinos está entre las más longevas del país. Eso implica que en algún momento de su envejecimiento pueden presentar algún grado de dependencia, y es fundamental que podamos dar respuesta a las necesidades que conllevan esas situaciones, asegurando la calidad de los servicios y con ello que la persona mayor pueda permanecer en su entorno habitual, su domicilio, con plenas garantías de atención y seguridad. Creo que debemos trabajar especialmente para potenciar el servicio de Teleasistencia Avanzada del que disponemos, pionero en la comunidad por las prestaciones que ofrece, pero aun poco conocido entre la ciudanía.

Otro servicio que fue muy demandado durante la pandemia fue el número de teléfono gratuito de ayuda psicológica, puesto en marcha por el Ayuntamiento con la colaboración del Colegio Oficial de Psicólogos. ¿Cree que sirvió de mucha ayuda a los salmantinos?

Sin duda. En este teléfono encontraron una atención profesionalizada cientos de salmantinos para quienes la situación de confinamiento supuso una crisis emocional que superó sus recursos emocionales. Ninguno estábamos preparados para la pandemia y sus consecuencias, pero determinadas circunstancias sobrepasaron todo lo imaginable. Recibimos llamadas de personas que habían perdido varios familiares consecuencia del COVID, trabajadores de servicios esenciales con estados de ansiedad extremos por el miedo a contagiarse y contagiar a sus familias, hijos que no podían visitar a sus padres y eran incapaces de gestionar la incertidumbre, padres preocupadísimos porque sus hijos habían perdido su trabajo y se encontraban en una situación económica precaria… Es curioso que el denominador común de la mayoría de las llamadas no era el temor a lo que la crisis sanitaria y económica pudiera suponer para la propia persona, sino el temor de lo que les pudiera pasar a sus seres queridos. A pesar de las tragedias que se vivieron, fue muy emotivo descubrir esta reacción.

Hay salmantinos que consideran que los miembros del Ayuntamiento “se borraron” durante las semanas más duras de la pandemia. ¿Qué les puede decir?

Lo que los miembros del Ayuntamiento hicimos durante toda la crisis fue enfrentarnos a una situación dramática que venía sin libro de instrucciones, resolver todos los problemas que surgían cada día y anticiparnos a los que podíamos encontrarnos al día siguiente, para tener previstas las soluciones. Era necesario gestionar, hacer, estar, tomar decisiones, sin descanso y sin distracciones. Un político que en estas circunstancias hubiera priorizado su imagen pública al trabajo efectivo creo que no debería dedicarse a la política. Y puedo decir con mucho orgullo que en el Ayuntamiento de Salamanca no fue así.

En mayo usted afirmó que autónomos o personas afectadas por los ERTEs necesitan más el Ingreso Mínimo Vital que a la gente a la que se le va a dar. A finales de junio en Salamanca lo habían solicitado 1.970 personas. ¿A quién va a ir a parar esa ayuda?

En Castilla y León tenemos la fortuna de contar desde hace años con la Renta Garantizada de Ciudadanía para hacer frente a las situaciones de extrema vulnerabilidad socioeconómica. Otras comunidades no disponen de un recurso similar, y me parece de justicia que a nivel estatal se articule un sistema único que garantice que ninguna persona en nuestro país se encuentra en una situación de vulnerabilidad económica y social extrema, y que unifique los criterios y las prestaciones. Pero esta no era, ni es, la situación de las personas cuya vulnerabilidad económica ha derivado del cambio de su actividad laboral como consecuencia del COVID-19.

Y vender, como se hacía en aquel momento, que el Ingreso Mínimo Vital iba a ser la solución para estas personas, y generar expectativas que posteriormente no se iban a cumplir, me parece de una irresponsabilidad tremenda. En este momento la mayoría de las solicitudes que se han hecho corresponden a los perceptores de Renta Garantizada de Ciudadanía, por tanto el Ingreso Mínimo Vital ha venido, en Salamanca y Castilla y León, a “solucionar” una situación que ya estaba resuelta, mientras que ha ignorado a las personas para quienes no había ningún recurso estatal que cubriera sus necesidades.

Entrevista Ana Suárez (3)


Diecisiete nuevas mujeres víctimas de violencia de género han sido atendidas por el Centro de Información y Asesoramiento a la Mujer del Ayuntamiento de Salamanca durante el confinamiento. ¿Cómo se está trabajando desde el Ayuntamiento de Salamanca para tratar de acabar con esta lacra?

El Ayuntamiento de Salamanca fue pionero en la puesta en marcha de políticas sociales dirigidas a la igualdad de oportunidades y a combatir la discriminación y la violencia contra las mujeres, cuando en España aún ni se oía hablar de este tema. En 1991 se puso en marcha el Centro de Información y Asesoramiento a la Mujer (CIAM) desde donde se trabaja en actuaciones dirigidas a ese objetivo desde la sensibilización para prevenir situaciones de desigualdad y violencia, se ofrece un servicio de información,  orientación y asesoramiento a mujeres, y en el caso específico de mujeres víctimas de género, se proporciona a las mujeres y a sus familias una atención integral: social, psicológica, jurídica y laboral.

Pero tan necesario como garantizar la protección de estas mujeres y sus hijos, es trabajar para conseguir que esta lacra desaparezca de nuestra sociedad, y para ello es necesario lograr un cambio cultural que garantice la convivencia y donde cualquier tipo de desigualdad no tenga cabida. Por eso desarrollamos durante todo el año campañas específicas a través de la Escuela de Igualdad, desde donde formamos a más de 3000 personas al año, entre niños, adolescentes y adultos, en materias como convivencia, igualdad de oportunidades o prevención de la violencia de género. Solo la educación pondrá fin a la violencia de género.

Desde que está usted en el equipo de Gobierno el Ayuntamiento de Salamanca ha avanzado mucho en el denominado Bienestar Animal. ¿El proyecto estrella será el Centro de Protección Animal? ¿Cuándo estará en funcionamiento?

El Centro de Protección Animal será un hito muy importante porque permitirá afrontar un tema tan cruel como el abandono de animales en la ciudad desde una perspectiva diferente, primando el bienestar animal e incorporando actuaciones imprescindibles como el fomento de la adopción. El proyecto acaba de ser aprobado, de manera que ahora se pone en marcha la maquinaria administrativa, espero que podamos ser ágiles y que sea una realidad a finales de año.

La elaboración de la nueva Ordenanza de bienestar animal, cuando la anterior ya ha cumplido más de 20 años, también supondrá un avance en materia de bienestar animal, al igual que la creación de nuevas zonas de esparcimiento para perros o los talleres formativos de técnicas de adiestramiento. Pero el “proyecto estrella” es mucho más ambicioso: quisiera canalizar la cada vez mayor sensibilidad de la sociedad hacia el bienestar animal para dar un salto cualitativo en este ámbito. Salamanca es una ciudad reconocida en el mundo entero por su riqueza patrimonial, por su historia, por su gastronomía, por su hospitalidad… seguiré trabajando para que también sea conocida por el respeto a los animales de compañía y a su bienestar. Porque cada vez somos más los salmantinos que también queremos presumir de eso.

¿Cree que el Ayuntamiento de Salamanca está preparado para afrontar la reconstrucción? ¿Y la ciudad?

Los salmantinos han demostrado durante estos meses una responsabilidad fuera de duda. Se han cumplido escrupulosamente confinamientos, aforos, medidas preventivas... a día de hoy seguimos siendo un ejemplo de sensatez respetando el uso de la mascarilla y las medidas de prevención necesarias, y eso ha llevado a que nuestra tasa de contagios actualmente sea la menor de la comunidad. También han demostrado ser un ejemplo de solidaridad, han sido muchas las personas particulares, empresas y asociaciones que se han volcado en ayudar a los que estaban siendo especialmente golpeados por la crisis. Creo que la ciudad está preparada para mantener todos esos valores en aras de la reconstrucción.

Por lo que nos compete, la misma respuesta ágil que ha dado el Ayuntamiento desde el inicio de la crisis, coordinando todos los recursos necesarios, se está dando ya para la reactivación, a través por ejemplo de las ayudas económicas y sociales que ya se han puesto en marcha. De manera que si, estamos totalmente preparados.

¿Están preparados los servicios sociales del Ayuntamiento ante un posible rebrote?

Ojalá no tengamos que demostrarlo, pero creo que el aprendizaje de esta terrible experiencia nos ha capacitado para afrontar un rebrote con una perspectiva mucho más amplia y efectiva. Pero para ser realmente útiles es necesario que ese aprendizaje también se aplique en todas las Instituciones, para que la respuesta sea coordinada y ágil. Y este es el momento de que todos, ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y el gobierno de España, analicemos cómo hemos trabajado y qué hay que cambiar.

Si echara la vista atrás hasta el 14 de marzo, ¿cambiaría alguna decisión tomada durante la pandemia?

Todas las decisiones que no daban los resultados necesarios de manera ágil se cambiaban de inmediato, creo que tuvimos la responsabilidad y humildad suficientes para no enrocarnos en decisiones si se evidenciaba que no funcionaban. Pero con la perspectiva que proporcionan los meses creo que, por ejemplo en mi área, hubiera sido muy efectivo coordinar la intervención social con todo el tejido asociativo desde el inicio.

Es cierto que no tardamos en comenzar a trabajar de manera coordinada con las asociaciones que mantuvieron su actividad, fundamentalmente Cáritas y Cruz Roja, y mantuvimos también contacto fluido con el resto de asociaciones de inclusión social que trabajan con personas inmigrantes, mujeres víctimas de violencia de género o de explotación sexual, personas con discapacidad, menores, minorías étnicas, … Este es uno de los aprendizajes y en caso de ser necesario podríamos aplicar desde el primer momento.

A finales de mayo, los cinco grupos municipales de Salamanca firmaron un pacto político de 33 medidas para la reactivación económica y la protección social. Fueron muy aplaudidos en el conjunto del país por llegar a ese acuerdo. ¿Fue fácil ponerse de acuerdo? ¿Es sencillo llegar al consenso en el Ayuntamiento desde este último año con la oposición?

El cambio que ha experimentado el Ayuntamiento en el último año creo que es evidente, la cercanía al ciudadano es cada vez mayor y se trabaja a pie de calle para dar respuesta a las necesidades reales que existen en la ciudad. El papel de la oposición puede afrontarse de una manera constructiva o destructiva, y el grupo municipal Ciudadanos demostró en la legislatura pasada que una oposición constructiva, que busca sumar, es la que beneficia a la ciudadanía porque aporta muchas más soluciones y no hace perder esfuerzos en batallas políticas que no llevan a ningún lado. Y algo positivo que ha emanado de esta terrible crisis es que los grupos de la oposición del Ayuntamiento de Salamanca lo han visto así, han entendido la necesidad de remar juntos para llevar a la ciudad a buen puerto. Ha sido relativamente fácil llegar al consenso en el pacto para la reactivación, ahora espero que ese mismo espíritu se mantenga durante los tres años restantes de legislatura, porque sería muy bueno para los salmantinos. De ellos depende.

¿Han comenzado a entrar en funcionamiento y a dar resultados esas 33 medidas?

Si, la mayoría ya están en marcha. Junto al pacto de reactivación nos comprometimos a mantener reuniones de seguimiento de las medidas acordadas para garantizar su puesta en marcha y evaluar sus resultados, con el objetivo también de ajustarlas a los nuevos escenarios que fueran surgiendo o incluso valorar nuevas medidas. Las más urgentes eran aquellas que se diseñaron para cubrir las necesidades urgentes de empresas y familias, y con la apertura del plazo de solicitud de las ayudas sociales, el 13 de julio, ya están todas en marcha. Y por ejemplo, de las 9 medidas concretas del área de Familias, 8 ya están operativas y la restante, referida a la partida de ayudas por nacimiento, contempla un refuerzo presupuestario que aun no ha sido necesario aplicar porque la demanda aun no lo ha requerido.

¿Estima que Salamanca va a recuperar pronto sus conexiones ferroviarias que Renfe ha decidido —al parecer momentáneamente— no mantener en funcionamiento?

Reivindicaremos todas las conexiones ferroviarias de Salamanca porque no podemos perder ninguna. Las de Madrid son vitales para nuestra economía, pero también lo son las de Valladolid o el resto de provincias, al igual que tampoco podemos perder las del Tren Hotel Madrid-Lisboa, que es la única conexión con Portugal, un país con el que tenemos cada día mayores vínculos. Por otra parte, no podemos olvidar que cuando el PSOE ha estado en el Gobierno de Madrid es cuando más daño se ha hecho a las infraestructuras y ahí están los cierres en nuestra provincia de la línea férrea de la Ruta de la Plata o del Tren de Duero, con las políticas socialistas de 1984. De estas conexiones depende en parte el futuro de nuestra ciudad, así que las reclamaremos sin descanso hasta recuperarlas.

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