Los ángeles de la guarda salmantinos: “Cinco minutos pueden marcar la diferencia entre que alguien viva o muera”

Salamanca24horas descubre de primera mano la labor del helicóptero medicalizado del 112 que tiene su base en el aeropuerto de Matacán

Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (25)
Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (25)

Es media tarde en un tórrido jueves de agosto, dos coches acaban de colisionar en una de las carreteras comarcales que más accidentes registra en la provincia de Salamanca. Uno de los conductores no llevaba cinturón, ha salido despedido atravesando la luna de su coche y sus heridas son de extrema gravedad. Su vida pende de un hilo, en cuestión de minutos su corazón dejará de latir y fallecerá.

El teléfono del comandante Ampuero suena en la base del helicóptero medicalizado del 112 radicado Matacán. El tiempo corre en su contra. En menos de cinco minutos, Ampuero, su copiloto, el médico y un enfermero de urgencias se encuentran dentro del aparato, listos y pertrechados para salir hasta el lugar del suceso. Tienen hasta diez minutos para ponerse en el aire y salir pitando hasta el lugar del accidente, les sobran la mitad.

A 300 kilómetros por hora y en línea recta no hay un transporte sanitario que pueda emular la velocidad de reacción del helicóptero del 112, una máquina subcontratada a la empresa Babcock MCS que salva más de medio millar de vidas al año. Ya en la zona, el piloto, auxiliado por su copiloto, Álvaro Cubeles, logra situarse lo más cerca posible del accidentado. Una vez en tierra mantienen las distancias para así también cumplir las medidas antiCOVID-19.

Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (46)
Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (46)

Hoy estaban de guardia Javier Luis, médico del helicóptero, y Herminio Pascual, enfermero de emergencia. ¿Su prioridad? Estabilizar al paciente lo antes posible para poder trasladarlo. Una vez en el interior de la aeronave el accidentado llegará en cuestión de minutos al Hospital de Salamanca, donde sus heridas podrán ser tratadas. La premura de la actuación ha sido clave, ninguna UVI terrestre podría haber actuado con la prontitud necesaria que requería la gravedad de la situación.

Una plantilla de 14 personas cubre más de 700 emergencias al año

Y así hasta más de 700 intervenciones al año, unas dos al día de media. El helicóptero del 112 ubicado en el Aeropuerto de Matacán es junto al de Astorga y Burgos los que más asistencia dan en todo el país. ¿La razón? La enorme extensión de la que están encargados de cubrir, toda Castilla y León, la región más grande de España.

Somos el último recurso. Hemos vivido casos en los que de haber llegado cinco minutos más tarde el paciente habría fallecido”, narra con claridad Javier Luis, especialista en cuidados intensivos en el Hospital de Salamanca y miembro de la plantilla que trabaja en el helicóptero de Matacán.

Junto a él nos reciben los miembros anteriormente nombrados, además del mecánico Luis Fernando Tabanero, pieza sin la cual todo este engranaje no podría funcionar. Estos son los responsables de la guardia de esta jornada (la del pasado lunes), pero el conjunto de la plantilla la completan otros dos pilotos, tres médicos más, los mismos enfermeros y un mecánico a mayores.

Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (14)
Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (14)

La isocrona de la vida: 150 kilómetros, 35 minutos

Lo primero que hace la misión de servicios críticos de Matacán al recibir un aviso del Centro Coordinador del 112, ubicado en Valladolid, es calcular las isocronas para saber si deben acudir ellos al accidente o es conveniente que acuda otro helicóptero medicalizado. El tecnicismo, isocrona, no es otra cosa que la unidad de medida con la que calcula el tiempo que se tarda en llegar a cualquier punto desde la base de Matacán. Este equipo tiene un periodo de tiempo asignado de 35 minutos a la redonda, “un lapso en el que pueden salvar 150 kilómetros fácilmente”, confirma el piloto Álvaro Cubeles.  

Tras haber determinado las coordenadas donde se encuentra la emergencia, el teléfono pasa a manos del médico que se encuentre en ese momento de guardia para darle cuenta de la patología que sufre el paciente, de manera que una vez lleguen al lugar del suceso ya lleguen con una primera idea del problema que deben atajar. “Muchas veces no he colgado la llamada y ya estamos en el aire”, comenta con satisfacción el doctor Javier Luis, en clara alusión a la prontitud con la que reacciona este operativo.

Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (31)
Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (31)

Para que todo vaya como la seda no solo es importante la velocidad en la reacción, siendo esta imprescindible, sino también que el helicóptero y los diferentes equipos médicos se encuentren en perfecto estado de revista. Con este fin, el grupo de emergencias se reúne cada jornada a primera hora de la mañana para completar un briefing en el que se constata que la aeronave se encuentra en perfecto estado -para ello mecánicos y pilotos realizan un prevuelo todas las jornadas- y que contiene el material médico necesario para enfrentar cualquier situación.

Lo cierto es que por dentro el helicóptero es una UVI móvil al uso, con todos los aparatos, medicinas y material de emergencia necesario para dar una atención de máxima calidad al paciente.

La estabilización por encima del transporte

Cuando hablamos de un helicóptero de emergencias, es normal pensar, sobre todo para aquellos que somos legos en la materia, de que su principal función es la de trasladar a heridos. No obstante, los sanitarios que trabajan en el dispositivo del 112 de Matacán nos sacan de nuestro error: “La clave siempre es la estabilización. La necesidad de que acuda un helicóptero no se debe en la mayoría de los casos a la necesidad de tener que trasladar a un paciente para que sea rápidamente tratado en un hospital, sino porque si no es atendido y estabilizado de forma perentoria, antes incluso de que llegue una ambulancia, tiene muchas papeletas de morir”.

En consecuencia, una vez que el paciente está estabilizado los especialistas médicos que se encuentran en el lugar del accidente, médico de UVI móvil y helicóptero, deciden tras analizar la coyuntura si el paciente requiere ser movilizado en helicóptero o ambulancia.

Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (32)
Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (32)

No obstante, la velocidad de acción no es un elemento a desdeñar. El propio Javier Luis, médico del helicóptero de Matacán, precisa que la rapidez es una constante en su día a día, puesto que la celeridad también debe ser en la toma de decisiones: “Aquí no estoy en el hospital, no tengo libros ni especialistas a los que consultar, debo decidir y hacerlo ya”.   

470 actuaciones en lo que va de año

Con el levantamiento de las restricciones COVID-19 y la vuelta a la nueva normalidad también se ha retornado a cifras de actuación similares a la época prepandemia. Cuando apenas quedan unos días para finalizar el mes de septiembre, el piloto Álvaro Cubelo contabiliza más de 470 actuaciones en lo que va de año y calcula “una media de dos por día para cuando finalice 2021”.

Entre las muchas patologías graves en las que están especializados los sanitarios del helicóptero -síndromes coronarios agudos, accidentes cerebrovasculares, accidentes de tráfico…-, destaca por encima del resto la atención a bebés prematuros. Para cubrir esta emergencia en la base de Matacán, a escasos metros de donde descansa el helicóptero, hay una incubadora portátil de más de 100 kilos de peso que puede integrarse al interior del habitáculo médico para atender también a neonatos si así lo requiriera la incidencia.

Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (38)
Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (38)

En alerta permanente

Durante el periodo que no están actuando, pilotos, sanitarios y mecánicos conviven en una caseta prefabricada que dispone de habitaciones individuales, baño, cocina, farmacia, un despacho y un comedor. En dicho espacio cada uno de los trabajadores del helicóptero medicalizado pasa sus horas de descanso “en alerta permanente”, puesto que una vez que llegue la señal deben estar en el aire en un periodo de tiempo no superior a los diez minutos. Todos se congratulan de que en la mayoría de actuaciones consiguen rebajar esta franja temporal a la mitad.

El equipo de emergencia trabaja los 365 días al año durante las horas de sol, en verano hasta 15 horas, velando para que cualquier situación límite en la que la vida de un ciudadano corra peligro pueda ser atajada. Un helicóptero que vuela llueva, nieve o truene, pero que tiene en la niebla su peor enemigo. Si bien es cierto, que, si fuera por el afán de alguno de los integrantes de este operativo, ni la ausencia de visión frenaría su ímpetu por salvar otra vida más a una la que ya es una lista interminable.

Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (35)
Helicóptero medicalizado del 112, aeropuerto de Matacán (35)

 

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