Durante los últimos meses Salamanca ha vivido dos homicidios, una muerte violenta por un presunto ajuste de cuentas, tiroteos, persecuciones policiales de película, redadas antidroga, peleas, agresiones… La crónica diaria de sucesos dibuja un importante crecimiento de la delincuencia, y así lo perciben los ciudadanos, pero las autoridades mantienen que Salamanca es segura a tenor de los datos. ¿Quién tiene razón? Ambos según las estadísticas oficiales, según se mire desde una perspectiva u otra.
El Ministerio del Interior acaba de publicar los datos de criminalidad correspondientes al primer trimestre de este año. Cuando el subdelegado del Gobierno dice que hay menos delincuencia y Salamanca es segura, tiene razón, pues entre enero y marzo hubo 2.369 infracciones penales en la provincia charra, un 3,8% menos que el año pasado (casi un centenar), 1.376 de ellas en la capital, el 5% menos (unas setenta menos). Así, Salamanca está por debajo de la media nacional.
Sin embargo, estas estadísticas están maquilladas debido al fuerte descenso de los hurtos, un 21 y un 23% menos, respectivamente según se mire el conjunto de la provincia o sólo la capital del Tormes. Y es que, como puede apreciarse en los gráficos adjuntos, aumentan los homicidios y asesinatos, delitos graves de lesiones, con la libertad sexual, robos con fuerza, sustracción de vehículo y tráfico de drogas. Es decir, todas las grandes estadísticas salvo los hurtos, lo que refrenda la percepción de inseguridad en aumento de los ciudadanos.




