Las enfermeras del Hospital estallan: “Parecemos esclavas y eso lo termina pagando el paciente”

Lamentan que, pese a haber sido contratadas para un servicio, las estén recolocando por todo el Complejo Asistencial de manera arbitraria, sin seguir ningún criterio y, muchas veces, sin conocer el servicio al que van ni el trabajo que tienen que realizar, cuando en ocasiones es de alta responsabilidad

 Enfermeras trabajando con mascarillas | Archivo
Enfermeras trabajando con mascarillas | Archivo

Las enfermeras y enfermeros del Complejo Asistencial Universitario han dicho basta. Se han hartado de la situación que están viviendo en las últimas semanas y que ha sido la gota que ha colmado el vaso después de una pandemia en la que han absorbido una gran carga de trabajo que les ha llevado al límite, tanto física como psicológicamente.

En concreto, lo sucedido es que a muchas de las trabajadoras y trabajadores contratados para reforzar los diferentes servicios del Hospital con motivo de la pandemia les están redistribuyendo por otros servicios para los que fueron contratados ante la falta de pacientes COVID-19 que se está produciendo.

Según explican varias de las afectadas a SALAMANCA24HORAS, las enfermeras no están en contra de la distribución, porque “somos recursos del Hospital y es entendible que nos manden a donde haga falta”. ¿El problema? Que esta reordenación se está haciendo “sin ningún criterio”.

A estas enfermeras se les contrató para casi todas las plantas del Hospital, también para la UCI. Los contratos, eso sí, ya eran precarios en su origen, porque eran “de tipo eventual, con una duración de unos cinco meses”, finalizando muchos de ellos el 30 de septiembre. La previsión de la Gerencia era que, aunque fuera disminuyendo la virulencia de la pandemia, se siguieran necesitando los servicios de estas trabajadoras durante este tiempo.

Pero, dada la reducción de la presión asistencial, se ha visto que no. “Es entendible que nos quieran recolocar, porque no vamos a ir a trabajar para estar mirando sin hacer nada”, prosiguen, pero reiteran que la distribución se ha realizado “de manera arbitraria” y sin seguir ningún criterio como la puntuación en bolsa o el tiempo que se lleva en el servicio en cuestión.

No solo eso, sino que también se realiza de manera improvisada cada semana, sin seguir lógica alguna. “Se nos dio la cartelera de verano, del 1 de marzo al 30 de septiembre, y se nos cambió primero una vez por una reestructuración; luego, una segunda vez; y ahora, una tercera. A la gente se le está cambiando constantemente”, lamentan, y ponen un ejemplo: “Llegas a la UCI a trabajar y te dicen que sobras, que vayamos a reforzar la (planta) sexta izquierda. Eso en el mismo día, lo que demuestra que la organización es un desastre”, continúan.

Fraude de ley en unos contratos que les atan a una Gerencia y que redundan en una peor calidad asistencial para el paciente

Estas enfermeras también cuentan a este medio que el problema original reside en que los contratos que se hacen son un fraude de ley que se hicieron para engañar a la Mesa de Contratación. “Se ofrecieron 50 contratos en la UCI sabiendo que no hacían falta, pero así se podía mantener a toda esa gente en la Gerencia de Salamanca”, señalan.

Así, pese a que hay otras muchas comunidades autónomas o incluso otras gerencias de Castilla y León que sí precisarían de sus servicios, ya no pueden desplazarse al tener firmado un contrato que no se está cumpliendo. “Porque tú a lo mejor dices que sí porque vas a trabajar en la UCI y eso te gusta, pero cuando vas allí descubres que te mandan primero a un sitio y, a la semana siguiente a otro diferente, pero no a críticos”, aseguran.

Todo ello está redundando en una calidad asistencial “mala, que se va deteriorando”, porque las enfermeras dejan de estar tan atentas al paciente por no saber dónde van a trabajar al día siguiente. Además, como recalcan, la distribución se ha hecho “con un tono jerárquico” y sin un criterio.

Así, ha sucedido que se ha movido a gente que llevaba casi dos años trabajando en la misma unidad, toda la pandemia incluida, a otra diferente y desconocida para ellas, dejando a enfermeras recién graduadas en ese mismo servicio, lo que llega a provocar una pérdida de la calidad asistencial. “Se están perdiendo perfiles muy buenos que van a otros sitios sin criterio ni formación, y desabastecer unidades que requiere personal cualificado y que ya tienes formado”, aseveran.

Pero no solo queda ahí, sino que esa formación la reciben “en nuestro tiempo libre”, ya que la Dirección no las libera para recibir cursos ni talleres “pese a que es nuestro derecho”. “Imagina cómo vamos rendir si tenemos que ir a un curso de cinco o seis horas, comer en el Hospital y después trabajar siete horas. Mi desarrollo profesional va a ser peor, porque voy a estar quemada y deseando que termine mi jornada”, claman.

Sin posibilidad de organizar su vida a 10 días vista, incluso con las vacaciones ya pagadas

Lo peor es que, a corto plazo, no tiene vistas a cambiar. “Estamos a finales de junio y no sé dónde trabajo en 10 días ni qué horarios tengo. Así no tengo capacidad de organización de mi vida”, relata una de las afectadas, quien no ve lógico que en el mes de mayo les variaran hasta tres veces su calendario de verano.

“Tengo que reorganizar mi vida personal; cambiar mis vacaciones, ya pagadas, con mis familiares; y todo ello sin ninguna explicación ni indemnización. Es que ni nos piden perdón”, apuntan, matizando que en otras gerencias se ofrece algún día libre para compensar todo el revuelo que se puede llegar a causar.

Porque, como indican, “tus circunstancias laborales y personales cambian cada día por una mala distribución de recursos humanos”, apostillan, valorando que se las está volviendo a maltratar después de unos meses de pandemia en la que han tenido un gran desgaste tanto físico como emocional.

De hecho, hablan claramente y se preguntan que cómo les va a afectar a su trabajo que “después de toda la mierda que nos hemos comido por la pandemia, ahora no podamos desconectar mental y físicamente porque nos cambian las vacaciones que ya teníamos programadas”. Es más, aseguran que cada vez hay más quejas de pacientes.

Si renuncian al contrato, serían penalizadas con seis meses sin trabajar: “No te lo puedes permitir si tienes cargas económicas”

Además, se da la circunstancia de que, aunque les están cambiando de servicio continuamente y no acuden a trabajar allí donde fueron contratados, no pueden renunciar a lo firmado porque Sacyl les penalizaría seis meses sin trabajar en la bolsa de Castilla y León. Es decir, no podrían optar a otro contrato, algo que no puedes permitirte “especialmente si tienes cargas económicas”.

Pero también dudan de si esto puede llegar a ser legal, porque en otras empresas, “cuando te cambian el destino, o bien te indemnizan o bien te ofrecen finiquitar el contrato”. Pero aquí, en el Sacyl, “no te dejan. Te cambian las condiciones del contrato y, si renuncias, te castigan”, señalan.

Todo esto les ha llevado a tener la sensación de que “somos esclavas” y de que la de Enfermería es “una bolsa de esclavas”. De hecho, aquellas que tienen firmados los contratos eventuales no son las únicas descontentas con la Dirección, hasta el punto de que “hay gente antigua muy quemada, porque cada poco tiempo tienen que enseñar a gente nueva ya que les mueven a sus compañeras de Servicio”, lo que redunda en un desgaste “físico y mental”.

“Lo que consiguen es que gente que lleva años, a la que le encanta la Enfermería, esté con el piloto automático deseando que pase su jornada laboral e irse con sus familias”, insisten.

La culpa, tanto de los trabajadores como de los sindicatos que “no aplicamos nuestros derechos”

Estas enfermeras afectadas también asumen parte de culpa. No ellas directamente, sino todas las trabajadoras de Enfermería con contratos eventuales que “no aplicamos nuestros derechos”. “Si te cambian el calendario sin la suficiente antelación o si te cambian de destino, puedes negarte, porque no es por necesidades del servicio, como marca la ley, sino por sus designios personales”, apuntan.

Tampoco van a la huelga aunque matizan que en ocasiones es complicado porque “cuando ha habido conatos, fijan unos servicios mínimos que prácticamente cubren la totalidad de las enfermeras, por lo que no se puede hacer una huelga real”.

Igualmente, en ningún momento se han llegado a plantar porque no haya contratación por especialidades en Enfermería, lo que conlleva “que vayamos de un lado para otro”. “A nadie se le ocurre que a un traumatólogo le manden a quirófano a operar del corazón, porque para empezar él se negaría, y segundo porque no es su especialidad. Sin embargo, nosotras estamos un día en Cirugía Cardiaca y al siguiente en Hemodiálisis, que son dos servicios totalmente diferentes y con gran riesgo para el paciente”, ponen como ejemplo. Un sector, el de los médicos, que se organiza bien y lucha por sus derechos, indican.

También creen que los sindicatos han mostrado “muchísima pasividad” durante todos estos años, y solo han peleado por lo que verdaderamente les importa y no por los derechos de las enfermeras. “Esto no es fruto de la pandemia, porque esto se lleva haciendo años y, por unas cosas u otras, siempre se termina favoreciendo a ciertas personas”, señalan.

“Tenemos derechos y obligaciones. Debemos cumplir lo segundo pero disfrutar de lo primero, y no está siendo así”, prosiguen, confirmando que están valorando denunciar al Sacyl aunque “hay muchas compañeras con miedo que prefieren dejarlo pasar, aunque no estén cómodas trabajando”.

La responsabilidad civil en el caso de que pasase algo la asumirían ellas

Por último, otra de las cosas que más les preocupan es que en el caso de un error que afectase al paciente, la responsabilidad civil la asumirían ellas. Algo que cualquier día puede pasar porque “te mandan de un lado a otro sin conocer a dónde vas a trabajar ni siquiera físicamente, por no hablar de que pueden no conocer los tratamientos o la medicación”.

Un ejemplo que explican es que una compañera fue movida, de repente, de la UCI a Pediatría “cuando nunca había trabajado con niños. Y la medicación que precisan estos es muy peligrosa y una variación de unos miligramos puede ser un error fatal”. “La dejaron tirada, y todo lo que pudiera pasar, ella era la responsable”, pese a que, como insisten, su formación específica no era de Pediatría sino de críticos.

Porque, como añaden, “la Enfermería tiene muchas especialidades, y no todo el mundo vale para estar en una ambulancia, estar en críticos o trabajar con pequeños”, y sentencian con una frase lapidaria: “Yo he llegado a pensar que me daría miedo que mis padres fueran atendidos en ciertas unidades. Y no porque las compañeras seamos malas profesionales, sino porque no estamos ni preparadas ni al 100% de nuestras capacidades”.

“Si nuestras capacidades físicas y psíquicas no son las correctas no podemos mejorar la calidad asistencial. Y si encima tenemos la presión de que si pasa algo es culpa nuestra, es un trastorno psicológico enorme”, indican, admitiendo que es normal que en un Hospital con más de 1.000 trabajadores surjan incidencia, pero lo que no ven normal es que siempre salgan ellas las peor paradas.

Tienes que iniciar sesión para ver los comentarios

Destacados
Lo más leído