Hablar de teatro, es hablar de arte, de armonía, de melodía y aunar diferentes estilos culturales en un escenario, en la calle o en cualquier lugar que el imaginario público pueda pensar.
Tendríamos que remontarnos a los siglos V o VI antes de Cristo para entender de dónde viene, para entender que ha habido obras que han trascendido en el tiempo y que aún se siguen recogiendo para realizarlas frente a un público que aprecia el tiempo dedicado a la misma.
Ya de primeras podríamos ver como el clasicismo sigue presente en el arte actual, ya sea con representaciones griegas remontándonos a milenios atrás, en el caso de por ejemplo, personajes de la”Odisea”, como obras más recientes del siglo XVI o XVII como “Romeo y Julieta” o “Hamlet”, respectivamente.
Y es que gran parte de los que hemos hablado, tiene que ver con esto mismo, como el teatro amateur tiene la libertad de representar lo que ha hecho grande a una de las siete disciplinas artísticas universales, como estas compañías de teatro mantienen viva la llama del saber y como el fuego sigue llegando a los pueblos de la provincia de Salamanca.

Ángel Barés, productor de La Lengua Teatro, ha explicado cómo funciona una compañía amateur y las diferencias que tienen con compañías profesionales, que son muchas. Entre ellas, uno de los aspectos principales es lo económico, una de las partes más difíciles de cara a seguir representando los guiones teatrales, pero de eso hablaremos más adelante.
Primero ha comentado de donde viene la Lengua Teatro, naciendo de algo tan especial y emotivo como es la colaboración entre diferentes artistas. Por aquel entonces, y estando muy reciente la capital del Tormes como Ciudad Europea de la Cultura, los amantes del teatro salmantinos se ayudaban entre sí para realizar las diferentes actuaciones. En 2005, después de tanto apoyo entre compañías, se deciden a realizar este ambicioso proyecto.
Esto se convertía en un nuevo proyecto de entidad propia representando, en su estreno, a Don Juan Tenorio en el Teatro Cervantes de Béjar. Desde entonces, las obras se han ido sucediendo años tras año hasta llegar a una de las grandes joyas, reconocida por jurados y público, “Puntila”. En el camino, y sin quedar en el olvido, se han realizado por parte de La Lengua Teatro: “Certificado de Existencia”, “El hombre de en medio”, “Celebración” o, por supuesto, y de los que hablábamos antes, “Romeo y Julieta”.
Estas dificultades se suplen con la pasión por el teatro y que, sobre todo, no tenemos que vivir de esto
Y es que han sido muchos guiones los que se han plasmado en el escenario, y muchos los premios recibidos, algo importante para seguir subsistiendo al ser una compañía amateur y al haber quitado las instituciones públicas las ayudas por no ser compañías profesionales. Ángel Barés ha sido muy claro: “Excluirnos ha supuesto que no supiéramos cómo mantener la compañía”, algo que con optimismo se ha logrado, ya que “estas dificultades se suplen con la pasión por el teatro y que, sobre todo, no tenemos que vivir de esto”.
Esto es la economía de la que hemos hablado antes, la importancia de los premios, las nominaciones y viajar, unos gastos que, si no es por estos reconocimientos, no se podrían llegar a suplir si no hubiera una financiación privada que viene de los propios integrantes de la compañía y de las cuotas que pagan para mantener con vida este arte.
Ángel nos ha puesto un ejemplo, en relación a uno de los premios que ha ganado “Puntila” en el Festival de Teatro Villa de Carrizo, donde el premio ha sido de 1.200 euros. En este caso pagaban las dietas, pero si no fuera así, se tendría que incluir el desplazamiento de todo el equipo, en este caso 13 personas. También habría que pensar en el alquiler de la furgoneta para llevar todo la escenografía y el equipo necesario. También las dietas, en el caso de que no las hubiera, de cada uno y el alojamiento. Algo, que sumando todo, va restando de esos 1.200 euros iniciales quedando una cantidad ínfima la Lengua Teatro.
Del mismo modo, nos ha explicado porque resulta clave el teatro amateur en las zonas rurales de Salamanca. Y es que antiguamente estaban incluidos en los circuitos provinciales de la Junta y de la Diputación, lo que hacía que tuvieran una compensación económica llevando la cultura a los pueblos de la provincia.
Nuestra lucha pasa por estar dentro de los circuitos escénicos
Desde hace unos años, quitaron estas ayudas, lo que hizo que no pudieran trasladarse a los municipios de la región salmantina debido a los gastos que esto suponía, dejando sin cultura a estas localidades o, metafóricamente, como si dejásemos a los pueblos sin su bar: “Nuestra lucha pasa por estar dentro de los circuitos escénicos”.
Asimismo, para conseguir toda esta financiación a través del esfuerzo y del sudor, los festivales y certámenes han sido claves. Entre la gran cantidad de premios, que al fin y al cabo, son cantidades pequeñas a pesar del prestigio del festival, se encuentran algunos como el Certamen Nacional de Vitigudino, el Festival de Teatro Villa de Carrizo, la Muestra Nacional de Teatro Aficionado de Paredes de Nava o el Certamen Nacional de Teatro Garnacha de Rioja Haro.
Una trayectoria que cumplirá su vigésimo aniversario en el mes de octubre de 2025, y que ha base de sacrificio, de casi desaparecer durante la pandemia pero de mantenerse en pie gracias a la fidelidad de los integrantes, han demostrado porque el teatro amateur sigue siendo clave para Salamanca, para sus pueblos y para la Cultura Clásica.




