Desde hace unos años, desde aquel fatídico 11 de septiembre de 2001, el terrorismo ha cambiado para convertirse en global. Aquel ataque a las torres gemelas supuso un cambio de paradigma en la lucha que cada estado realiza frente a un terrorismo que, hasta entonces, había sido más local.
Así lo explica el catedrático de Derecho Penal y exrector de la Universidad de Salamanca, Ignacio Berdugo, que durante esta semana participó en el seminario ‘El terrorismo en la actualidad. Un nuevo enfoque político-criminal’. Allí expuso, precisamente, todos estos problemas con la legitimidad que cada uno tiene con un problema peligroso y global.
Las respuestas hacia un terrorismo cambiante, por supuesto, han evolucionado. “Por un lado se habla de un derecho de legítima defensa de los estados frente a determinadas agresiones pero es un concepto pensado no para el terrorismo, sino para el ataque de un estado a otro. Hay una revisión de conceptos y algunos de forma peligrosa para las libertades individuales”, comentaba Berdugo.
El exrector se refería a estas políticas preventivas de algunos países dispuestas para no que no entren en sus fronteras terroristas o aspirantes a ello, en un conflicto entre la seguridad nacional y los derechos humanos. Tanto que se cumple un año desde que la ONU acusara a la Unión Europea de violar los principios de solidaridad, dignidad y derechos humanos tras el acuerdo con Turquía por el cierre de fronteras respecto a los refugiados.
Su ciudad más importante, Estambul, fue la primera que durante 2017 ha sufrido los ataques terroristas. Fue, otra vez, por uno de los llamados lobos solitarios ya que esta lucha centrada en evitar el terrorismo está consiguiendo no permitir que grupos consigan burlar la seguridad perpetrada a nivel nacional e internacional. “Lo que importa es que yo me sienta seguro, ¿pero qué costes tiene?”, se pregunta Berdugo.
Terrorismo y nuevas tecnologías
“El Derecho Penal es la Carta Magna de los delincuentes”, comenta el catedrático, que asegura que el peligro reside también en el desconocimiento. Ahí están los ejemplos de Berlín o Niza con los camiones, que volvieron a despertar el debate en el mundo y a implementar otra serie de medidas hasta entonces no pensadas. Esto mismo es lo que ocurre con la tecnología y su desarrollo.
“Hace diez años, las redes sociales eran desconocidas y esto supone un marco que requiere reflexiones”, dice Berdugo. Se refiere a que los viejos criterios puede que no deban servir igual ahora. “Ese es el debate”, afirma. De momento, el Código Penal ya ha realizado cambios en su seno para luchar contra el terrorismo también desde las redes sociales e internet.
Así lo afirmaba también el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, durante una visita a Salamanca con motivo de los Cursos de Especialización del Derecho. “Se están castigando como delitos las conductas de adoctrinamiento pasivo o de traslado a zonas de conflicto para poder entrenarse. Todo lo que es la actividad previa dirigida a la constitución de células terroristas. La herramienta principal son las tecnologías de la información porque llegan a todas las partes del mundo", comentaba.
Sin embargo, según opinaba Berdugo, el problema reside en que el Derecho, lógico por otra parte, regula las situaciones según se van sucediendo. “Las legislaciones suelen ir detrás de los cambios de la realidad. No sé qué podremos hacer el año que viene con nuestros ordenadores que hoy no podíamos hacer. Lo regulará el Derecho cuando se produzca”.




