“He podido entrar en prisión por pedir un derecho para las guardias civiles cuando hay delincuentes comunes que no entran”

Alicia Sánchez, la guardia civil sancionada por querer hacer uso de un chaleco antibalas femenino, relata en una entrevista exclusiva con SALAMANCA24HORAS cómo ha vivido estos meses hasta que la denuncia de su oficial fue archivada y cómo afronta de nuevo el expediente abierto en el que se solicita su destierro

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 “He podido entrar en prisión por pedir un derecho para las guardias civiles cuando hay delincuentes comunes que no entran”
“He podido entrar en prisión por pedir un derecho para las guardias civiles cuando hay delincuentes comunes que no entran”

La suya es una historia de lucha por modernizar a la Guardia Civil y sobre todo por los derechos de las agentes de género femenino. Porque casi un cuarto de siglo después de ingresar en la Benemérita, Alicia Sánchez ha tenido que pasar por el duro trance de enfrentarse a una petición de cárcel por parte de un oficial. ¿Por qué? Por el simple motivo de querer llevar un chaleco antibalas femenino durante un control porque el chaleco unisex que le obligaba su superior comprometía su seguridad y, por tanto, la de sus compañeros, como puede comprobarse en la fotografía interior. Ha tenido que convivir este proceso con los últimos días de vida de su padre. Y sobre todo, ha tenido que sufrir la injusticia de poder ir a prisión, ella, una defensora de la seguridad de los ciudadanos, mientras delincuentes comunes entran y salen del juzgado como si fuera su casa.

Ahora, con aquella petición ya archivada por la justicia, le han abierto un expediente disciplinario por los mismos hechos, por una situación ya juzgada, un expediente que puede terminar con su destierro. Por primera vez concede una entrevista para ofrecer sus impresiones al respecto, para dejar bien claro que lo único que ha hecho ha sido reclamar sus derechos, por hacer cumplir la ley, como ella la exige a cualquier ciudadano que la incumple.

- Supongo que más aliviada por la sentencia a favor que considera que no hubo delito de insubordinación pero aún intranquila por el expediente abierto.

- No estoy tranquila pero me he quitado ya un gran peso de encimas, que era el tema de la prisión militar. Aunque fuera la petición mínima, seis meses, porque podrían haber pedido seis años, entras en prisión, no es como en el Cógido Penal civil, que no entras si no te meten más de dos años sin antecedentes. Aquí entras en la cárcel aunque sean tres meses, es el código militar. Es diferente.

- Volvamos al principio, al momento que desencadenó todo. ¿Qué sucedió realmente?

- Ni yo misma me lo explico cómo se ha llegado a esto. Yo solicité un chaleco femenino en 2015 y estaba a la espera de que llegara, porque como no hay presupuesto, pues a la espera. Un año después de solicitarlo ya no había vuelto a hacer ningún control de carretera y me nombran a controles otra vez. Entonces al ver que no tengo chaleco solicito a mi oficial que me provea de uno para poder ir al control.

El día que llego al control no tengo chaleco, él da las órdenes oportunas, reparte el trabajo para montar el control y nos dice que para todos nos pongamos el chaleco antibalas oficial y encima el reflectante. Yo levanto la mano y solicito permiso para ponerme el mío particular, puesto que no tengo uno adaptado para mujer. Me deniega el permiso, le intentaba explicar que soy mujer, mi cuerpo no es igual que el de un hombre, pero no lo entiende. Su contestación es que hay hombre igual de altura que yo y similar complexión, y si le vale a ellos me tiene que valer a mí. Intento explicarle que tengo cadera, pecho, pero no me escucha mucho y no me da su permiso. Le dije que bajo mi responsabilidad me iba a poner mi chaleco y así lo hice.

Se inicia el control y al cabo de un rato me llama aparte y me pregunta por qué no me he puesto el chaleco oficial. Le digo que por lo mismo que he explicado antes, que no me deja acceder al arma, a mis herramientas de trabajo, no me protege, no es mi talla ni es mi género. Entonces llama a testigos, me pide la papeleta de servicio y empieza a escribir. Cuando termina me comunica que desde ese momento se inicia un procedimiento judicial por insubordinación y finalizo mi servicio. Me echa del control y me manda al cuartel hasta nueva orden.

- ¿Ningún otro oficial ni ningún superior dijo nada para que el procedimiento no llegara al extremo de solicitar cárcel para usted?

- Lo desconozco. Lo que hablara con los oficiales y superiores, ahí no puedo contestar.

- ¿Y no había ninguna manera de solucionarlo sin llegar a un tribunal? En la justicia ordinaria, antes de llegar a juicio, se puede solucionar el problema con el procedimiento de la mediación.

- Intenté explicar otra vez los motivos de por qué no me ponía el chaleco oficial, porque es un peligro para mi seguridad y para la de mis compañeros. Si hay un altercado y tengo que intentar reducir a una persona, con el chaleco oficial no es poco que me mantenga un poco erguida para reducir a alguien o ayudar, no podría ni acceder bien a los grilletes. La solución hubiera sido tener mi chaleco el día del control ¿Otra solución? Haber caído enferma y no haber ido ese día al control. ¿Y otra? Pues tenemos un régimen disciplinario que contempla la falta de insubordinación, lo que me piden ahora, una falta grave. Pidieron lo máximo, la pena de prisión. Al archivarse, ahora piden la infracción.

“Tenemos un régimen militar pero hacemos funciones policiales. Incluso en la convivencia del día a día, un problema te puede llevar a prisión. Hay miedo a la desmilitarización”

- Vamos, que el oficial parece que fue con ensañamiento. Y más si después de que la justicia deniega la petición de cárcel ahora se insiste con una sanción posterior cuando el procedimiento debía haber sido al contrario.

- Es muy duro, porque ahora me estoy jugando el destierro, el que me expulsen de Salamanca, con mi casa, mi familia, mis amigos después de catorce años viviendo en ese pueblo. Mis hijos se han criado allí, tienen ya diecinueve y diecisiete años, llegamos cuando tenían tres y cinco.

- ¿Qué dice su familia de todo esto?

- Se han enterado muy tarde. Hubo un problema de salud muy gordo. El mismo día que pasó esto, el 4 de agosto, ingresaron a mi padre con un cáncer terminal. Él no sabía que estaba enfermo, ese día le ingresan y duró dos meses y medio más. Falleció el 23 de octubre. Yo no les dije nada, fue a declarar al juzgado y como iba a salir en Antena 3 avisé a mi madre, pero no podía permitir que mi padre, con lo que tenía encima, pensara que su hija iba a ir a la cárcel, cuando él estaba superorgulloso de tener una hija guardia civil. Mi familia ha vivido el proceso final. Mi hermano que es militar lo ha conocido desde el principio. Todo el apoyo que te pueden dar.

- ¿Y los compañeros?

- Hay un poco de todo, algunos no entienden mi postura, por qué me opongo a ponerme el chaleco oficial, que si es un rato, qué más te da, cumple la orden… Ya, pero cuando siento que juegan con mi vida, sólo puedo hacerlo yo cuando quiera o no me quede otra.

- Con su vida y con su salud. No habrá sido fácil pasar estos meses con la incertidumbre de poder ir a la cárcel sabiendo que no ha cometido delito alguno.

- Mira cómo tengo la cara de granos, y eso es del estrés. He tenido que ir al dermatólogo. Hay que pasar esto para saber lo que es. He cogido kilos por la ansiedad, descargando los nervios con comer. Es tu salud. Para mí he pedido un derecho, exijo que se cumpla un derecho que tengo, que además viene recogido en una ley orgánica de 2007, artículo 31, que habla del derecho a la autoprotección. Si yo tengo el derecho a protegerme y la administración pública tiene que dotarme de esos elementos de protección y no me lo dan, al menos que me dejen utilizar el mío.

- Ha estado a punto de ir a la cárcel por exigir ese derecho mientras delincuentes comunes y reincidentes están en la calle, entrando y saliendo del juzgado día sí, día también.

- Eso es lo increíble. Te planteas aquí falla algo. Cuando puedo entrar en prisión por pedir un derecho y hay delincuentes que no entran, a mí me da mucho que pensar.

“El auto reconoce una desigualdad en las mujeres de la guardia civil por la carencia de chalecos femeninos”

- ¿Conoce a otras agentes que hayan pasado por una situación similar, en Salamanca u otras provincias de España?

- Por el mismo hecho en Toledo le metieron a una agente una falta leve, que supone dos o tres días de sueldo. Y en Cantabria la secretaria de igualdad de la junta directiva nacional de la AUGC, en un ejercicio de tiro dijo que no tenía chaleco femenino y el oficial al mano primero dijo que no pasaba nada porque no hay obligación en ese ejercicio, pero cuando se marchaba a su casa, el coronel jefe la hizo volver a ella y otras dos compañeras y junto con guardias civiles varones les metieron el chaleco, cinchándolas fuerte, para que entendieran que se lo podían poner, que no sabían. Pusieron una denuncia en el tribunal porque se sintieron menospreciadas y no le dieron cabida, pero un tribunal superior ha vuelto a reabrir el caso, van a investigar y llamar a declarar al coronel jefe.

- ¿Hay mucho machismo en la Guardia Civil?

- Lo hay, sin lugar a discusión. Es que no puedo decir otra cosa.

- ¿Y cómo puede corregirse esta situación?

- Es un problema de educación, de formación y de sensibilización. Se hacen peticiones, desde AUGC se está trabajando el tema de la igualdad mucho, se pide que ya desde la academia se forme a los agentes, se les dé conocimientos sobre igualdad. Muchas veces no vemos las cosas porque desconocemos lo que pasa, hay agentes que no perciben la igualdad porque no tienen esa visión de que las tratan mal. Lo justifican como si fuera un arrebato, no ven la línea del machismo porque hemos vivido así toda la vida y piensan que eso es lo normal. Te dicen mucho, es que en mi época…

- Se supone que las nuevas generaciones que llegan son más abiertas de mentalidad, más proclives a la igualdad entre hombres y mujeres.

- El machismo se mama desde chico en la familia. Lo estamos viendo en la sociedad, no sólo con la Guardia Civil, el acoso laboral es un tabú. En la sociedad de hoy en día vemos el acoso en el trabajo, muerte de mujeres y eso se traslada a un colectivo que es muy machista. Sólo estamos un seis por ciento de mujeres a nivel nacional, en Salamanca de unos setecientos agentes somos una treintena.

- Una vez en el tribunal, ¿qué argumentos da el oficial para intentar que se la culpe?

- La desobediencia.

“No voy a tirar la toalla. Si hay gente que pretende que la tire, no lo sé, pero yo no la tiro. La toalla es para secarse el sudor”

- ¿Tan grave era esa desobediencia para llegar a pedir cárcel a una agente que lleva más de dos décadas velando por la seguridad de los ciudadanos?

- No perjudicó al control ni hubo riesgos para nadie. La que hubiera tenido riesgo era yo de haberme puesto el chaleco oficial porque no me protege como debe. La juez vio que no había habido un riesgo grande en el control, que no se había puesto en riesgo a los compañeros, y en el auto sí que reconoce una desigualdad en las mujeres de la guardia civil por la carencia de chalecos femeninos.

- ¿Puede haber también un trasfondo sindical? Porque usted es miembro de la Asociación Unificada de Guardias Civiles.

- Tampoco puedo juzgarlo. Soy representante de AUGC, llevo la secretaría de igualdad en Salamanca, pero no quiero pensar mal.

- La Guardia Civil es junto con la Policía Nacional lo más valorado por los ciudadanos, por encima de sanidad, educación e incluso la monarquía. Pero en esos mismos barómetros de opinión también se recoge que la Benemérita no camina al mismo ritmo que evoluciona la sociedad. ¿Qué cree que debe modernizarse?

- Todo. Creo que la aplicación del código penal militar no es acorde cuando tenemos funciones policiales, como cualquier policía. Tenemos un régimen militar pero hacemos funciones policiales. Incluso en la convivencia del día a día, un problema te puede llevar a prisión. Hay miedo a la desmilitarización, como que esto lleva arraigado de siempre y vamos a seguir así. Desde mi punto de vista tenemos desigualdad con otros cuerpos policiales, y ya desigualdad entre nosotros por el hecho de ser mujer. Temas de conciliación, es que hay muchas carencias, pero eso le corresponde estudiarlo a los de arriba.

- Precisamente esta semana ha sido el Día Internacional de la Mujer.

- Las diferencias siguen siendo muchas en materia de género. En vestuario ya se van supliendo algunas, ahora ya se va a diferencias entre chaleco masculino y femenino. Y hasta no hace muchos años las camisas eran unisex. Los polos siguen siendo unisex. Cuando entré en la Guardia Civil nos daban zapatos de tacón y falda, no me dieron zapatos de cordón para trabajar, a ver cómo coges tú así a nadie. Me compré mis propios zapatos de cordón para poder trabajar con pantalones, que como los jefes no estaban muy acostumbrados a ver a mujeres entonces no sabían muy bien cuál era nuestra uniformidad. Nos daban hasta un bolso, ¿dónde vas con un bolso a trabajar?

“¿Por qué un policía tiene asignado su propio chaleco y los guardias civiles no?”

- La suya es una historia de lucha constante por los derechos de las guardias civiles.

- Igual por eso tengo estos problemas, por ser tan reivindicativa. Pero otros compañeros también. Igual si fuéramos subordinados agachando las orejas yo no había tenido estos problemas.

- ¿Qué hará si la destierran?

- Pues me joden la vida. ¿Qué haces? ¿Te llevas a tus hijos, vendes tu casa? ¿Los dejas aquí con la casa y te vas a compartir piso ahora con cuarenta y tres años con otros compañeros donde esa en plan pisito de soltero? Si llega el momento ya me plantearé las cosas. De momento a la espera.

- Porque quiere seguir siendo guardia civil, no ha decidido tirar la toalla con todo lo que le está sucediendo.

- Nunca me he planteado dejar de ser guardia civil, llevo veinticuatro años. No voy a tirar la toalla. Si hay gente que pretende que la tire, no lo sé, pero yo no la tiro. La toalla es para secarse el sudor.

- Habrá quien piense, todo esto por un simple chaleco…

- Es importante la reivindicación porque en la Policía Nacional cada agente tiene un chaleco antibalas, en la Policía Local hay uno asignado a cada componente y en la Guardia Civil no. Y no hay diferencia de funciones, por todos somos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. ¿Por qué no se nos trata igual? Que tenemos carácter militar, bien, pero somos policías, tenemos sus funciones. En nuestro puesto somos ocho agentes pero hay cuatro chalecos, se lo pone un agente y lo deja, luego llego yo y lo cojo sudado, o sucio. Ya por higiene no debería ser así. Es una prenda más de uniforme, igual que tenemos la ropa asignada por cada agente, y en este momento estamos en nivel cuatro antiterrorista, no entiendo cómo la Guardia Civil pone los medios que se deben tener en la uniformidad, un chaleco para protegerte mientras proteges al ciudadano. ¿Por qué un policía nacional o un policía local tienen asignado su propio chaleco y los guardias civiles no? No entiendo por qué el Estado no corrige este problema. Un chaleco cuesta lo mismo para un hombre que para una mujer, no se entiende por qué no se piden ya diferenciando géneros y se piden todos unisex. No se preocupan de nosotras. Como somos minoría. Por lo menos ya han pedido el tallaje femenino para los chalecos.

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