El incansable aprendizaje de un trotamundos ahora en Lima: "Tienes que estar preparado para todo"

Max salió de Salamanca ávido de ganas de nuevas experiencias laborales que le permitieran desarrollarse como persona. El futuro le ha deparado la visita a un sinfín de países y el conocimiento de extraordinarias culturas y personas de las que siempre se aprender. "El hogar no se decide por una cuestión de nostalgia"

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Nunca es fácil decidir el futuro y menos cuando este ha sido como el de Max, un salmantino que ahora reside en la capital de Perú y que ha pasado por una gran infinidad de países. De hecho, como él mismo dice haber aprendido, "no hay nada seguro, hay que aprender a vivir con la incertidumbre y tienes que estar preparado para todo". 

Con esa máxima y tras un corto periodo estudiando informática en la USAL, terminó su titulación como protésico dental y se dio cuenta de que su formación ni los trabajos de estudiante nocturnos le auguraban un futuro prometedor en Salamanca por lo que aprovechó unas prácticas para trasladarse a Alemania. 

Allí comenzó un periplo que dura hasta hoy. Primero en un laboratorio dental donde conoció la parte técnica y se dio cuenta "de que podía hacer más que eso". De esta manera, y aprovechando sus capacidades comunicativas y su sociabilidad, se movió buscando algo más acorde a su filosofía de vida, en la que el trabajo, de momento, centra su carrera y el aprendizaje continuo, el nunca estancarse en algo es su hoja de ruta. 

Llegó entonces a uno de sus mejores momentos de vida cuando comenzó a trabajar en una compañía internacional. Su primer destino fue una región austríaca llamada Dornbirn, lo que le sirvió para cambiar su "perspectiva y manera de vivir". "Durante tres años viajé un promedio de 200 días al año hasta que hace dos años me nombraron general manager para Latinoamérica". 

Esta cantidad de viajes, que todavía realiza aunque ahora en otro continente, le ha servido para abrir la mente y saber que todo tiene un lado bueno al que uno también debe aportar, que la cultura y el conocer gente nueva, con sus características y circunstancias, es un proceso enriquecedor del que siempre se aprende si el pensamiento es positivo. 

De hecho, por eso afirma que se fue después de verle "las orejas al lobo". "Sabía idiomas, aproveché la oportunidad. Para mí, los objetivos son seguir aprendiendo, conociendo cosas, equivocándome y tener éxitos y errores. Es no parar y no tener miedo del cambio": 

Con ello convive en su oficina en Lima o en algún otro país de Sudamérica, mientras echa de menos no solo a Salamanca y su gente, sino a todos aquellos que ha ido conociendo y que han entrado dentro de su vida. "En casa es como mejor se vive pero creo que todo lo que he disfrutado quiero también construirlo para mi familia, donde depositar todo lo que disfrutaste de la vida, de los amigos y profesores. La manera es logrando lo máximo de ti". 

Y esto es algo que también ha aprendido en su nuevo destino. Pese a muchos pensamientos occidentales, Max asegura que lo mejor de la gente de allí "es que se deja los huevos trabajando". De hecho, asegura que le gustaría que "en Europa peleáramos la vida como la pelean aquí. Lo que se esfuerzan, la motivación que tienen con todas las deficiencias. Es lo que más me ha chocado. En Europa muchas veces no nos damos cuenta de lo que tenemos. Tratamos de optimizar o mejorar lo inmejorable en vez de ocuparnos de los problemas reales". 

Por eso no se plantea volver, como tampoco quedarse. "De momento sé que me voy a levantar mañana, iré corriendo a mi cafetería favorita y el resto se irá viendo", asegura, aunque también centra su mirada en un futuro trabajo "que le aporte algo a la gente, donde aprenda cosas nuevas" y con una familia a la que poder ofrecer "todo lo que me han dado a mí". 

El dónde, solo el futuro, como hasta ahora ha ocurrido, lo decidirá. Al igual que Lima, "una ciudad de momentos", Max también lo es y piensa seguir sacando el jugo a cada uno de ellos. "Volvería a todos los sitios donde he estado pero no puedo decir que volvería a vivir en España. Eso lo dirá mi trabajo y el mejor sitio para formar una familia. El hogar no se decide por una cuestión de nostalgia y el que aún no haya aprendido esta lección que empiece por ver Cinema Paradiso".

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