El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca (MHAS) ha elegido como pieza del mes de julio un Jaguar Tipo E de 1970, uno de los deportivos más icónicos y admirados de la historia del automóvil. La presentación de este vehículo coincide con la primera semana de apertura de la exposición temporal de verano ‘Coleccionistas de Aquí’, una muestra que reúne vehículos y piezas procedentes de colecciones particulares vinculadas a Salamanca.

Con esta iniciativa, el museo pone en valor el importante patrimonio automovilístico que conservan coleccionistas de la provincia y acerca al público algunos de los modelos más representativos de la historia del motor.
La marca Jaguar es uno de los grandes referentes de la industria automovilística británica. Sus orígenes se remontan a 1920, cuando la compañía fabricaba sidecares de aluminio bajo la denominación Swallow. Años después evolucionó hacia la fabricación de carrocerías deportivas y, tras la Segunda Guerra Mundial, adoptó definitivamente el nombre de Jaguar, iniciando una etapa marcada por la innovación tecnológica, el lujo y los éxitos en la competición.
Fruto de esa trayectoria nació el Jaguar Tipo E, presentado en 1961 y considerado por numerosos expertos y coleccionistas como uno de los automóviles más bellos jamás construidos. Su estilizada carrocería de acero, con un largo capó delantero abatible de una sola pieza que integraba guardabarros, frontal y faros, se convirtió en una de sus principales señas de identidad.
El ejemplar expuesto en el MHAS corresponde a la versión equipada con un motor de seis cilindros en línea de 4,2 litros y doble árbol de levas en cabeza, una mecánica que destacó en su época por combinar suavidad de funcionamiento, fiabilidad y elevadas prestaciones. Su cuidado interior, dotado de una completa instrumentación, reforzaba además el carácter deportivo y exclusivo del modelo.
Durante la década de los sesenta, el Jaguar Tipo E se consolidó como uno de los deportivos más deseados del mundo, especialmente en el mercado estadounidense, donde se destinó una parte muy importante de su producción. Más de seis décadas después de su lanzamiento, continúa siendo una referencia indiscutible entre los grandes clásicos del siglo XX y una de las piezas más codiciadas por los aficionados a la automoción.




