​“Sin la Ley Antitabaco no habría podido dejar de fumar”

Una joven salmantina de 29 años reconoce que ha sufrido una gran mejoría tanto en su salud como a la hora de degustar los sabores “para bien y para mal”, y asegura que si hubiera sabido lo que cuesta empezar, “no habría empezado jamás”

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Cada vez hay más gente que se da cuenta de lo perjudicial que es el tabaco y lo deja. El número de exfumadores ha aumentado considerablemente desde que entró en vigor la Ley Antitabaco de 2011, creciendo en casi 12.000 personas en Salamanca desde aquel año.

Así, en 2017 el porcentaje de la población salmantina que era exfumadora ascendía hasta el 27%. Entre esas personas se encuentra Isabel, joven salmantina de 29 años que lleva unos tres años sin fumar.

Esta joven asegura que “sinceramente” no se acuerdo de por qué empezó a fumar. “No me acuerdo, tenía 15 años, y si hubiera sabido lo que costaba dejarlo y lo malo que era para la salud, no habría empezado jamás”, admite. Además, al contrario que muchos y muchas jóvenes de su edad, no empezó a fumar “para hacerme la chula, como muchos dicen”, sino que se escondía “de todo el mundo, amigos y familia”.

Al principio sólo fumaba con una amiga, y sobre todo “cuando salía por ahí, de fiesta”. Pero poco a poco empezó a consumir cada vez más tabaco, hasta el punto de que llegaba a fumar “un paquete (20 cigarrillos) al día”. Después, fue consciente de los peligros que englobaba, y fue reduciendo su consumo hasta unos 5 cigarros diarios, un año antes de dejarlo por primera vez.

“Lo dejé junto un amigo. Él no recayó, pero yo sí”

Isabel explica que en 2011, junto a otro amigo que fumaba, decidieron dejarlo. Sin embargo, debido a la “tensión en el trabajo” y al estrés que esto le provocaba recayó. “Él no, pero yo sí”, lamenta, lo que provocó que estuviese otros cuatro años más fumando.

Hace unos tres años, debido a una operación médica, “decidí dejarlo del todo”. Lo superó gracias a “las golosinas y a base de comer, aunque no engordé”, explica entre risas. “Al principio lo pasaba muy mal, estaba nerviosa, como con taquicardias”, detalla, y concreta que lo peor eran los cigarros a los que estaba acostumbrada.

“Había determinados cigarros que me costaba mucho, como el de después de comer con el café o los que fumaba de fiesta”, amplía antes de asegurar que “sin la Ley Antitabaco” de 2011, que prohibió fumar en los bares, “no habría podido dejar de fumar”.

“Cuando salgo de fiesta tengo ganas, pese hace tres años que lo he dejado”

La joven charra se alegra de ya no fumar, aunque admite que “cuando bebo, me cuesta resistirme”, pese a que ha perdido el hábito. Pese a ello, Isabel insiste en que su única tentación es “cuando salgo de fiesta, que tengo ganas, pese a que hace tres años que lo he dejado”.

Los principales motivos para no recaer, más allá del beneficio económico, es la gran mejora que ha experimentado en su salud. “No me resfrío y, cuando lo hago, me duran mucho menos que cuando fumaba”, detalla, además de concretar que “tengo más resistencia física” y nota mejor “los sabores y los olores”, tanto “para bien y para mal”. 

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