Llegan las primeras visitas en habitaciones a las residencias de Salamanca: "Esto no se paga ni con millones"

SALAMANCA24HORAS acompaña a Nieves y Alejanda, madre e hija, en su primer encuentro dentro de las instalaciones de la Residencia de Mayores Ballesol Salamanca

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Nieves y Alejandra, juntas por primera vez en la residencia desde el inicio de la pandemia. Foto: SALAMANCA24HORAS.
Nieves y Alejandra, juntas por primera vez en la residencia desde el inicio de la pandemia. Foto: SALAMANCA24HORAS.

Alejandra se encuentra en la puerta de la Residencia para Mayores Ballesol Salamanca. Acude al centro como cada semana para ver a su madre, quien se encuentra interna en el centro desde el pasado mes de abril. Hoy podría ser un día cualquiera, pero lo cierto es que no lo es. El rostro de Alejandra refleja cierta emoción entreverada con un ligero nerviosismo, ya que por fin podrá visitar a su madre en su propia habitación.

La Junta actualizó hace poco más de una semana la ‘Guía de Actuaciones en las residencias y centros de día públicos y privados de personas mayores y personas con discapacidad de Castilla y León’ con el fin de flexibilizar las visitas a los residentes de estos centros, de forma que los familiares pudieran acceder a las habitaciones de los internos, si bien es cierto que solo se permite un máximo de un acompañante.

SALAMANCA24HORAS ha tenido la oportunidad, facilitada por la Residencia Ballesol, de acudir en primera persona a la que será la primera visita de Alejandra a la habitación de su madre, conocida allí por todos como doña Nieves.

Residencia Ballesol 3ª edad
Residencia Ballesol 3ª edad

Ambas mujeres se encuentran en el vestíbulo de la residencia. Hoy es jueves y doña Nieves, de 77 años de edad, aparece vestida de punta en blanco y con el pelo perfectamente peinado: “Los jueves viene el peluquero y aquí se monta la mundial”, relata Laura, la animadora que acompaña a Nieves para que se reencuentre con su hija.

Ambas mujeres se funden en un cariñoso abrazo. Inmediatamente, Nieves se percata de nuestra presencia. Mientras su hija le explica que las vamos a acompañar en este momento tan especial, la otra protagonista se anima a bromear: “Si ya decía yo que por esto me deberían de pagar”.

En las residencias el golpe fue más duro

La flexibilización en las restricciones se vive en las residencias como todo un acontecimiento. No es para menos, los centros de mayores han sido sin duda, junto con los hospitales, los espacios que más han sufrido el golpe de la pandemia. Los mayores no solo han copado las mayores tasas de mortalidad COVID-19, sino que su forma de vida y su ocio se han visto más alterados que ningún otro sector de la población, relegados a la reclusión para intentar sortear una enfermedad que en nuestra provincia ha causado la muerte de más de 1.300 ancianos mayores de 80 años.

En las residencias, hasta la llegada de la vacuna, la precaución ha sido máxima y las restricciones han vivido un constante ir y venir en función de las olas y el aumento de la incidencia entre la población en general. Afortunadamente, estas situaciones comienzan a conjugarse en pasado y la Residencia para Mayores Ballesol Salamanca se encuentra en una situación inmejorable: limpia de coronavirus y con la inoculación de la tercera dosis ya cumplimentada.

Residencia Ballesol 3ª edad
Residencia Ballesol 3ª edad

“La primera vez que vi a mis nietos dije: esto no se paga ni con millones”

Doña Nieves, interna en la residencia desde abril, ha sufrido algunas de estas restricciones que le han impedido ser visitada con la normalidad que imperaba antes de la llegada del COVID-19 en nuestras vidas. A pesar de ello, la pandemia no copa sus pensamientos al menos hoy. Y es que a nuestra protagonista solo le interesa que su hija compruebe, después de tanto tiempo, si todo está en su habitación como debería.

Por descontado así es y Alejandra se encuentra una habitación perfectamente ordenada, donde destacan en el centro de la misma multitud de fotografías familiares que Doña Nieves, ayudada por su hija, nos describe con esmero.

“Esta es mi madre”, señala la residente mientras apunta a una imagen en blanco y negro que mira de frente. La presentación continúa con las fotos de la boda de Alejandra, que junto a Laura apostillan algunos detalles de la historia familiar. La emoción va fluyendo según nos aproximamos a las imágenes de los nietos, los mismos que Nieves tiene todo el rato en la boca y que tan poco ha podido ver a causa de la pandemia.

Residencia Ballesol 3ª edad
Residencia Ballesol 3ª edad

Y es que, desde el inicio de la crisis sanitaria, Nieves, como otros tantos abuelos, han podido ver a sus nietos a cuentagotas. El primer encuentro durante la pandemia no fue hasta verano de 2020 y se produjo, como ella misma explica con emoción, “a lágrima viva”. Un recuerdo que todavía perdura en la memoria de la familia, ya que mientras Doña Nieves relata aquella reunión Alejandra es incapaz de contener las lágrimas. “Madre mía, cuando yo los vi dije: esto no se paga ni con millones”, rememora con delicadeza la residente mientras Alejandra le agarra la mano.

Afortunadamente, Nieves ya no tiene que pasar tanto tiempo sin ver a sus nietos y esta nueva flexibilización de las medidas la acerca todavía a ellos. Ahora, nietos y abuela aprovechan los paseos por las inmediaciones de Ballesol para verse, aunque sea solo unos segundos.

Los trabajadores de la residencia, una segunda familia

Las residencias, conscientes de estas situaciones, han estado al quite y los trabajadores de los centros han hecho de trabajadores y familias a la par, cubriendo esas necesidades afectivas que muchos mayores han demandado en este último año y medio. Ballesol ha sido un centro pionero tanto en estas cuestiones como en lo que a la prevención de la expansión del coronavirus se refiere.

Desde el inicio de la pandemia las residencias del grupo, y en particular la de Salamanca, implementaron multitud de actividades de ocio seguras con el fin de que los usuarios notasen el impacto de las restricciones lo menos posible, pero siempre cumpliendo con las medidas sanitarias pertinentes impuestas por las autoridades.

Basta con ver la relación de Laura -trabajadora de Ballesol Salamanca- y Nieves, para constatar que su relación va más allá de la de una cuidadora y un residente. El trato, la confianza y las formas demuestran que durante esta pandemia y también con anterioridad los trabajadores de las residencias son para los mayores una segunda familia.

Residencia Ballesol 3ª edad
Residencia Ballesol 3ª edad

Mirar al futuro con optimismo

Alejandra, la otra parte beneficiada por la relajación en las restricciones, expresa con vehemencia su felicidad por poder visitar a su madre en su habitación: “El cambio ha sido total, de verla una vez por semana, con cita previa y sin pasar de la puerta, a poder estar con ella todos los días en su habitación”.

Asimismo, madre e hija observan el futuro con optimismo y esperan que, a no mucho tardar, la normalidad pueda retomarse en los términos que antes imperaban. “Cuando me veo con los nietos estoy siempre con la mascarilla, pero de vez en cuando nos la quitamos para darnos un beso”, afirma doña Nieves.

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